Diario de León

El duelo del desayuno, ¿mantequilla o margarina sobre la tostada? Esto dicen los expertos

Para una persona sana sin problemas de colesterol, una pequeña cantidad de mantequilla aporta nutrientes naturales y un sabor inigualable sin químicos añadidos

Una persona se prepara una tostada con mantequilla.

Una persona se prepara una tostada con mantequilla.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La eterna batalla que divide las neveras de medio mundo parece no tener un ganador absoluto, pero la ciencia actual ha comenzado a inclinar la balanza con matices que van más allá del simple sabor. Durante décadas, la margarina fue coronada como la opción "saludable" por su origen vegetal, mientras que la mantequilla era desterrada al rincón de los culpables por su alto contenido en grasas saturadas. Sin embargo, los expertos en nutrición advierten que el panorama ha cambiado drásticamente debido a la evolución de los procesos industriales y a una comprensión más profunda de cómo nuestro cuerpo procesa cada tipo de lípido.

La mantequilla es un producto de origen animal, obtenido esencialmente del batido de la nata, lo que la convierte en un alimento mínimamente procesado. Contiene vitaminas hidrosolubles como la A, D y E, además de calcio y fósforo. Su principal problema reside en las grasas saturadas y el colesterol, factores que tradicionalmente se han vinculado con el aumento del riesgo cardiovascular. No obstante, estudios recientes sugieren que las grasas saturadas de los lácteos no son tan dañinas como se pensaba, siempre y cuando se consuman con moderación dentro de una dieta equilibrada.

Por otro lado, la margarina nace como una alternativa vegetal, pero su proceso de creación es mucho más complejo. Antiguamente, se utilizaba la hidrogenación para solidificar los aceites líquidos, lo que generaba las temidas grasas trans, auténticas enemigas de las arterias que elevan el colesterol malo y bajan el bueno. Hoy en día, la mayoría de las margarinas modernas han eliminado estas grasas trans, incorporando aceites de mejor calidad y fitoesteroles que pueden ayudar a reducir el colesterol. El inconveniente es que sigue siendo un producto ultraprocesado con una lista de ingredientes que a menudo incluye emulsificantes, colorantes y conservantes.

Al consultar a los especialistas, la conclusión suele ser salomónica: no se trata de cuál es "buena" y cuál es "mala", sino de cuál se adapta mejor al perfil de salud del consumidor. Para una persona sana sin problemas de colesterol, una pequeña cantidad de mantequilla aporta nutrientes naturales y un sabor inigualable sin químicos añadidos. Para alguien con riesgo cardiovascular que busca reducir el colesterol LDL, una margarina de nueva generación, libre de grasas trans y rica en aceites insaturados, puede ser una herramienta útil de control.

En última instancia, los nutricionistas coinciden en que el verdadero problema no es el bloque de grasa que elegimos, sino lo que ponemos debajo. Una tostada de pan blanco refinado con exceso de cualquiera de las dos opciones será siempre menos saludable que una base de pan integral. Al final del día, la recomendación de oro sigue siendo la misma: la moderación es el mejor ingrediente y, si se busca la opción más cardiosaludable de todas, el aceite de oliva virgen extra sigue siendo el rey indiscutible que mira desde lejos este duelo de untables.

tracking