Diario de León

¿Por qué la anatomía masculina es una fábrica de ronquidos, según la ciencia?

Diversos estudios clínicos confirman que los hombres roncan significativamente más que las mujeres debido, en primer lugar, a la configuración de sus vías respiratorias

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La ciencia ha intentado descifrar durante décadas por qué el estruendo nocturno parece tener una predisposición de género tan marcada, y los resultados apuntan a una combinación de factores biológicos y estructurales. Diversos estudios clínicos confirman que los hombres roncan significativamente más que las mujeres debido, en primer lugar, a la configuración de sus vías respiratorias. La laringe masculina se sitúa en una posición más baja en el cuello, lo que genera un espacio de aire más amplio en la garganta. Al relajarse durante el sueño, los tejidos blandos de ese espacio de mayor tamaño tienen más libertad para vibrar, produciendo el característico sonido del ronquido con una intensidad mucho mayor que en el caso femenino.

Otro pilar fundamental de esta diferencia radica en la distribución de la grasa corporal y la influencia de las hormonas. Mientras que las mujeres suelen acumular grasa en las extremidades o caderas, los hombres presentan una mayor concentración de tejido adiposo en la zona del cuello y el torso. Este exceso de peso alrededor de la garganta ejerce una presión mecánica constante sobre las vías respiratorias cuando el cuerpo está en posición horizontal, facilitando el colapso parcial de los conductos. Además, hasta llegar a la menopausia, las mujeres cuentan con la protección de la progesterona y los estrógenos, hormonas que actúan como estimulantes de la respiración y mantienen un tono muscular firme en las vías aéreas durante el descanso.

Finalmente, el estilo de vida y ciertos hábitos fisiológicos terminan por inclinar la balanza. Los estudios demuestran que los hombres tienen una mayor tendencia al consumo de alcohol y tabaco, sustancias que relajan excesivamente los músculos de la faringe o inflaman las mucosas nasales, agravando el problema. Aunque esta brecha tiende a reducirse a medida que las mujeres envejecen y sus niveles hormonales cambian, la estructura ósea y muscular del cuello masculino sigue siendo, por naturaleza, más propensa a convertir cada exhalación nocturna en un concierto de vibraciones sonoras.

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