La procesionaria vuelve más pronto que nunca
Se trata de una plaga que supone "un serio riesgo para la salud de las personas, especialmente los niños"

La oruga procesionaria del pino ha adelantado un año más su aparición y ya ha sido detectada en varias provincias como Murcia y Castellón, según un comunicado de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), que alerta de su extensión al resto de España "en las próximas semanas".
Se trata de una plaga que supone "un serio riesgo para la salud de las personas, especialmente los niños" y que, en el caso de los perros, "puede resultar incluso mortal" puesto que el simple contacto con sus pelos urticantes, "sin necesidad siquiera de tocar directamente al insecto" puede provocar fuertes reacciones alérgicas, lesiones oculares y problemas dermatológicos, advierte.
La asociación explica que estas reacciones se deben a la capacidad de la oruga de liberar sus propios pelos, los tricomas, que actúan como "dardos microscópicos" y funcionan como mecanismo de defensa cuando el animal se siente amenazado.
Los investigadores de la organización han precisado que cada ejemplar puede albergar cerca de medio millón de tricomas.
El director general de ANECPLA, Manuel García Howlett, ha indicado que el mayor peligro de la procesionaria radica en su capacidad para pasar inadvertida hasta que ya se ha producido el contacto e insiste en que los niños son muy vulnerables, pero "en el caso de los perros las consecuencias pueden ser dramáticas si llegan a olisquearla o ingerirla" ya que puede causar necrosis de la lengua o la garganta e incluso un shock anafiláctico, entre otras consecuencias.
"Es fundamental actuar con prevención y anticipación", añade García Howlett, sobre todo en parques, jardines y zonas arboladas donde las orugas descienden de los pinos formando sus conocidas "procesiones".
La asociación recomienda no manipular estos insectos ni los bolsones que forman, además de extremar la precaución y acudir "de inmediato" a un centro sanitario -si es un ser humano el afectado- o veterinario -si lo es un animal- ante cualquier sospecha de exposición.