El IDAE lo confirma: mucha gente comete este error con el frigorífico y dispara el consumo eléctrico

El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más energía consume en el hogar, sobre todo si, entre otras cosas, dejas la puerta abierta o no regulas bien su temperatura

Un hombre mira el interior de un frigoríficoGetty Images

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En el hogar, el frigorífico, junto con la secadora, es de los electrodomésticos que más energía consume, y eso se traduce en facturas elevadas. Esto es así porque, a diferencia de otros, el frigorífico está funcionando las 24 horas del día, todos los días del año. Por eso, cualquier error en su uso se puede traducir en un aumento significativo del consumo eléctrico sin que el usuario apenas se dé cuenta de ello. Y no lo decimos nosotras, lo han comprobado los expertos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). 

Ajustar mal la temperatura: el fallo más habitual

Uno de los errores más habituales es el concerniente a la temperatura. Algunos usuarios la colocan, por ejemplo, demasiado baja. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura recomendada para el frigorífico es de entre 4 y 5 grados, mientras que el congelador debe situarse en torno a los -18 grados.

Poner más frío el frigorífico no va a hacer que tus alimentos duren más y aumentará el gasto de energía y el consumo eléctrico en la factura. Es un gesto aparentemente pequeño, pero que tendrá un impacto directo a final de mes.

Meter comida caliente: un gesto que dispara el gasto

Otro de los comportamientos erróneos con el frigorífico es guardar alimentos que aún están calientes. Este gesto provoca que la temperatura en el interior aumente, obligando al motor a activarse con más frecuencia para obtener el nivel de temperatura deseado. Este cambio de temperatura puede, además, afectar al resto de alimentos almacenados, echándolos a perder o reduciendo su vida útil.

Colocarlo mal en la cocina también influye

Incluso dónde sitúas el frigorífico importa. Si lo colocas cerca de fuentes de calor como el horno, la vitro o zonas donde da la luz solar directa, provoca que tenga que trabajar más de la cuenta para mantener el frío.

Las recomendaciones del propio IDAE insisten en dejar espacio suficiente para la ventilación trasera y evitar encajonarlo. Una mala ventilación puede aumentar el consumo energético de forma notable.

No revisar las gomas: una fuga invisible de energía

Es importante también que revises las juntas de la puerta, ya que cumplen una función tan esencial como mantener el frío del interior. Con el tiempo, las gomas pueden deteriorarse o perder elasticidad, provocando con ello pequeñas fugas de aire. Esto provoca que la nevera trabaje más para compensar la perdida de la temperatura. Es un problema complejo de detectar a primera vista y con consecuencias directas en el consumo.

Abrir la puerta constantemente

Hay otros gestos que también provocan que el frigorífico gaste más de la cuenta. Por ejemplo, abrir mucho la puerta. Si esto se repite con frecuencia o la puerta se queda abierta demasiado tiempo, el aparato necesitará más energía para recuperar la temperatura del interior.

Un consumo silencioso pero constante

El frigorífico puede representar en torno al 25-30% del consumo eléctrico de un hogar, según estimaciones de organismos públicos. Por eso, optimizar su uso es una de las formas más efectivas de reducir la factura sin renunciar al confort.

Cargando contenidos...

Corregir estos errores no requiere inversión ni cambios drásticos, pero sí un uso más consciente. Ajustar la temperatura, cuidar la ubicación y evitar malos hábitos puede marcar la diferencia a final de mes.