La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición avisa de un riesgo oculto: una sustancia que no siempre aparece etiquetada
Un aviso reciente de AESAN vuelve a poner el foco en un riesgo que muchos consumidores no pueden detectar a simple vista de los alimentos

Una mujer observa el etiquetado de carne envasada en un supermercado
El pasado mes de abril, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), la misma que acaba de retirar unos batidos con salmonela, lanzó un aviso relacionado con los complementos alimenticios, en concreto la presencia de sildenafilo no declarado en el etiquetado. El organismo informó en este caso de la retirada del producto Bichota, procedente de Colombia y comercializado como complemento alimenticio.
Según la información trasladada por AESAN, la presencia de esta sustancia puede provocar reacciones adversas de diversa gravedad, especialmente porque el consumidor puede tomar el producto sin saber que contiene un principio activo con efecto farmacológico.
Además, este tipo de alertas no se limita únicamente al sildenafilo. La propia AESAN y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) han advertido en distintas ocasiones de complementos alimenticios que contenían sustancias no declaradas como tadalafilo, un fármaco sintético para la disfunción eréctil, vardenafilo o combinaciones de sildenafilo y tadalafilo. Todas ellas tienen en común que pueden ejercer una acción farmacológica y que, si no aparecen en el etiquetado, impiden al consumidor saber realmente qué está tomando.
El detalle que cambia la naturaleza del producto
La clave de esta alerta está en que el producto se vendía como complemento alimenticio, pero los análisis realizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) detectaron sildenafilo en cantidad suficiente para “restaurar, corregir o modificar una función fisiológica”, ejerciendo una acción farmacológica. En la práctica, esto supone que el producto se puede considerar un medicamento, aunque sin la evaluación y autorización previa exigida para este tipo de productos.
Por qué puede ser peligroso si no aparece en la etiqueta
El problema no está solo en la presencia del sildenafilo, sino en que no figure declarado. Cuando una sustancia de este tipo no aparece en el etiquetado, el consumidor no puede valorar los riesgos, consultar con un profesional sanitario ni tener en cuenta posibles contraindicaciones o interacciones con otros tratamientos.
Esta advertencia es especialmente importante en el caso de sustancias como el sildenafilo, el tadalafilo o el vardenafilo, que pueden afectar al sistema cardiovascular y no deben consumirse sin control, sobre todo en personas con determinadas patologías o que toman otros medicamentos. El riesgo aumenta cuando el consumidor cree estar tomando un complemento alimenticio y no un producto con actividad farmacológica.
La ficha técnica de medicamentos con sildenafilo recogida por la AEMPS señala que entre las reacciones adversas notificadas con más frecuencia se encuentran dolor de cabeza, rubefacción, dispepsia, alteraciones visuales, congestión nasal, mareos y distorsión visual de los colores. También advierte de que, al haberse comunicado mareos y trastornos visuales, los pacientes deben conocer cómo les afecta antes de conducir o utilizar maquinaria.
Cuidado con los productos ‘naturales o ‘adelgazantes’
Las alertas por sustancias no declaradas también han afectado a productos comercializados con otros reclamos, como los destinados supuestamente al control de peso. En este ámbito, la AEMPS ha advertido de productos que contenían sibutramina, un principio activo anorexígeno que puede producir aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea, así como arritmias, cardiopatías isquémicas y accidentes vasculares graves. La agencia recordó además que esta sustancia no se declara en algunos etiquetados, ocultando al consumidor la verdadera composición del producto.
Este tipo de casos preocupan especialmente a las autoridades sanitarias porque suelen presentarse bajo una apariencia de producto “natural”, “adelgazante” o “complemento alimenticio”. Sin embargo, la presencia de un principio activo no declarado cambia por completo el riesgo real para quien lo consume.
AESAN recuerda, además, que las alertas sobre complementos alimenticios incluyen casos en los que se detectan sustancias farmacológicamente activas comercializadas sin la necesaria supervisión y control de las autoridades sanitarias. La propia agencia advierte de que este tipo de productos pueden suponer un grave riesgo para la salud de quienes los consumen.