Guía de emergencia ante la esperada ola de calor
Las autoridades sanitarias alertan sobre los graves riesgos del exceso de calor y detallan las pautas esenciales de prevención así como el protocolo de actuación urgente en caso de sufrir un golpe de calor

Las autoridades de salud pública han lanzado una campaña informativa urgente destinada a proteger a la población ante la inminente llegada de una ola de calor extremo. El documento oficial advierte detalladamente sobre las consecuencias físicas que puede provocar el exceso de calor en el organismo, clasificándolas en diferentes niveles de gravedad. Entre los síntomas más comunes se encuentran los calambres musculares debidos a la pérdida de sales, el agotamiento generalizado acompañado de malestar, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y una sed intensa, además de cuadros severos de deshidratación que provocan decaimiento y postración. En el escenario más crítico se sitúa el golpe de calor, una emergencia médica caracterizada por una temperatura corporal superior a los cuarenta grados, inestabilidad al andar, mareos, piel caliente y enrojecida, que puede derivar en convulsiones y coma si no se interviene a tiempo.
Para minimizar el impacto de las altas temperaturas, los expertos han establecido un decálogo de recomendaciones preventivas enfocadas en el cuidado diario dentro y fuera del hogar. Se aconseja firmemente evitar salir de casa durante las horas centrales del día, específicamente entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, así como reducir drásticamente la actividad física y descansar con frecuencia en zonas sombreadas. En cuanto a las pautas de alimentación y vestimenta, se prioriza beber abundantes líquidos y zumos de fruta ligeramente fríos sin esperar a tener sed, evitar las comidas copiosas optando por verduras y frutas en porciones menores pero más frecuentes, y descartar por completo las bebidas alcohólicas o calientes. Asimismo, se sugiere vestir con ropa de tejidos naturales, ligera, holgada y de colores claros, complementada con sombrero, gafas de sol y cremas protectoras solares.
La climatización y el cuidado del entorno doméstico juegan también un papel fundamental en este protocolo preventivo. Las directrices sanitarias señalan la importancia de permanecer en espacios ventilados o acondicionados, utilizando las habitaciones más frescas de la vivienda. Durante las horas de sol es crucial bajar las persianas y cerrar las ventanas para bloquear el calor, procediendo a abrirlas únicamente por la noche para permitir la ventilación del inmueble. Por otra parte, se recuerda la necesidad de mantener los alimentos refrigerados bajo estrictas medidas de conservación y se hace una advertencia tajante de no dejar jamás a niños ni ancianos en el interior de vehículos estacionados con las ventanillas cerradas, instando además a la población a prestar ayuda activa a las personas vulnerables con mayor riesgo de sufrir los efectos térmicos.
Finalmente, el servicio de salud ha divulgado un manual de primera intervención para saber cómo reaccionar de manera inmediata ante un individuo que presente síntomas de un golpe de calor. La primera acción obligatoria e inapelable consiste en llamar de urgencia al número de emergencias ciento doce. Mientras llega la asistencia médica, se debe colocar al enfermo en un lugar a la sombra y quitarle la ropa para facilitar su aireación. Si el afectado se encuentra consciente, se le debe posicionar con la cabeza ligeramente elevada, ofrecerle abundante agua y refrescarle con agua fría o hielo, prestando especial atención a la zona de la cara y las axilas, evitando siempre meterlo en una bañera para enfriarlo. En el caso de que la persona esté inconsciente, el protocolo dicta que se le debe colocar con las piernas flexionadas y prohíbe terminantemente suministrarle cualquier tipo de líquido.