| Reportaje | Integración social |
Un empleo salido de la exclusión
Dos de las participantes en el curso de cocina de Cáritas
Acabaron el pasado día 30 de junio las 600 horas de formación del curso de ayudante de cocina. Buena parte de ellos ya tienen un empleo y, por tanto, una salida al riesgo de exclusión social en el que estaban. Son los participantes del curso organizado por Cáritas para jóvenes menores de 35 años, desempleados y en riesgo de exclusión social. Durante más de cuatro meses, estos jóvenes han aprendido a elaborar decenas de platos, desde los más sencillos a los de más exquisita cocina, y a trabajar en un mundo que para ellos era totalmente nuevo: la hostelería. El programa está financiado por el Fondo Social Europeo y es una de las muchas iniciativas puestas en marcha por Cáritas para ayudar a los más desfavorecidos, un capítulo en el que la entidad benéfica abonó el pasado año más de 111.000 euros. María Ángeles Álvarez, que junto a Abel Pelaez, Javier González y Miguel de la Cruz, gestiona el programa de empleo de Cáritas destaca que estos cursos tienen como finalidad poner de nuevo en el mercado laboral a personas con alto riesgo de no entrar nunca en él. Son cursos intensivos, de seis horas diarias de clases, y más de doscientas de prácticas en empresas que confieren al alumno una preparación global para un puesto de trabajo. «No sirve con un simple repaso, es una formación profesional no reglada, pero sí completa», explica María Ángeles. Riesgo de exclusión El curso estaba dirigido a menores de 35 años, pero las solicitudes recibidas por la institución han llevado a ésta a plantear la posibilidad de realizar una nueva edición para mayores de esa edad, pues buena parte de los aspirantes descartados eran mujeres, amas de casa, para quienes esta salida laboral sería perfecta. Además del curso de cocina, Cáritas ha puesto en marcha este año varios cursos de alfabetización en informática (con grupos para menores y mayores de 35 años), ayuda a domicilio y dependiente de comercio; éste último, con una docena de alumnos, comenzó en el mes de abril y aunque consta de 300 horas lectivas la mitad de los estudiantes ya han encontrado un puesto de trabajo. Las prácticas de todos los cursos se efectúan en empresas colaboradoras de Cáritas con las que la propia institución contacta. No es fácil, explica María Ángeles Álvarez pues las empresas buscan personas con experiencia previa. Prácticas becadas No obstante, casi todos los seminarios conllevan prácticas becadas. «El contacto con las empresas permite insertarles en el mercado laboral, hacen relaciones y, además, reciben una pequeña subvención o beca que actúa como incentivo y que les ayuda a sobrevivir», indica María Ángeles Álvarez. El denominador común de todos los participantes en los cursos es su deseo de trabajar. «Carecen de formación completamente o la que poseen no les sirve para hallar un empleo, pero tienen amplios deseos de trabajar», agrega María Ángeles. En el mes de septiembre, Cáritas comenzará un curso de fontanería y, previsiblemente, el próximo año convoquen nuevos cursos de ayudante de cocina y dependiente de comercio. «Elegimos los cursos en función de la demanda y la aceptación... y en León la mayoría de los puestos de trabajo están en el sector de la hostelería», precisa la portavoz de Cáritas. El programa de formación es más amplio ya que desde el servicio de empleo se ofrece información de cursos organizados por otras instituciones o distintas vías de formación. «Damos publicidad a nuestros cursos a través de distintas vías: los medios de comunicación, los usuarios de anteriores cursos, las instituciones, los centros de la mujer....» se trata de llegar al máximo número de alumnos, pero también al más alto porcentaje de personas que pueden hallar en la formación la salida de una díficil situación económica, social y familiar.