El profesor García Olmo impartió el pasado miércoles una conferencia a los médicos leoneses
«Las células madre son el pegamento biológico que soñamos los cirujanos» Las pruebas de albuminuria detectan el riesgo renal de los diabéticos
García Olmo destaca que estamos en los albores de una terapia con incógnitas y muchas esperanzas
Los doctores Damián García Olmo y Jesús Manuel Culebras antes de la conferencia sobre células madre
La utilización de las células madre como terapia será, sin duda, una de las revoluciones médicas de los próximos años. El doctor Damián García Olmo, profesor titular de Cirugía de la Universidad Autónoma de Madrid y cirujajo del Hospital madrileño de La Paz, destaca que estas células darán un vuelco sustancial a la medicina regenerativa tal y como la concebimos. Las define como el «pegamento biológico» que siempre soñaron los cirujanos por su capacidad para regenerar tejidos en las peores condiciones. Así lo explicó en la conferencia que el pasado miércoles impartió a médicos leoneses dentro de un acto de formación continuada organizada por el Hospital de León. Con esa definición, el doctor García Olmo abre nuevos caminos a la utilización de esta materia para la regeneración traumatológica, la dermatológica o en la post-quirúrgica aunque siempre con una máxima cautela. «Nos hallamos en los albores de una nueva terapia que con muchas incógnitas» en la que habrá que caminar con pasos muy lentos y seguros, subraya. «La imaginación nos vuela a todos, pero no podemos correr porque hay que conocer los efectos secundarios de las terapias, hay que ir saltando poco a poco las barreras», reitera. Cortapisas lógicas Partidario no poder más cortapisas a la investigación que las que marca la lógica, el buen hacer médico y el uso correcto de los fondos económicos, se declara completamente en contra de la clonación terapéutica y no partidario del uso de las células madre embrionarias porque, recalca, no «hay ningún ensayo clínico en el mundo que, tras quince años de investigaciones haya demostrado utilidad clara». «Las únicas limitaciones que creo que deben ponerse a las investigaciones con células madre son las obvias, a nadie le cabe en la cabeza que el perjuicio sea mayor que el beneficio», destaca en una conversación telefónica. Para este facultativo, no existe ningún problema ético que debamos plantearnos en la utilización de células madre embrionarias de momento. «Habría que discutir sobre ética si tuviéramos constancia de la utilidad clínica», recalca. «Los estudios de los que disponemos ahora no nos dan ninguna base para creer en que es eficaz la investigación». En la conferencia que, dentro de los cursos de formación continuadas impartió en León, García Olmo recalcó que el uso de células adultas, del propio paciente, es un ejemplo bien distinto. «Después de tres años se han demostrado que estas células tienen una potencialidad muy alta, son seguras y no han causado graves problemas que se preveían como la formación de tumores». Estas células agrega García Olmo no generan rechazo y están dando buenos resultados, «requiere menos tecnología y menos problemas». La baja inversión y los buenos resultados en los ensayos realizados hasta ahora llevan al especialista del Hospital de La Paz a recalcar que «hace falta un gran impulso a la investigación» que no duda pues su uso se convertirá en rutina en los hospitales medianos. Existen tarntas pruebas realizadas, por ejemplo, en regeneración miocárdica que podemos pensar que en un plazo no lejano esta técnica se aplicará en todos los hospitales con una infraestructura mediana. Actualmente se están realizando estudios para regeneración del corazón tras un infarto en los hospitales de Valladolid y Salamanca. Fístulas complejas El doctor participa en una investigación para la aplicación de las células madre de adulto para la recuperación de fístulas complejas que no cierran con la utilización de otros métodos. Una investigación que califica como muy estimulante y con buenos resultados aunque matiza que el trabajo se encuentra en las primeras fases y limitada por los controles éticos tan ajustados que hace ir muy despacio. «Nos hallamos en la fase de seguridad y eficiencia, es decir, demostrar que la técnica es efectiva y lo que es más, segura para el paciente al que se le aplica», subraya. Este trabajo parte de la extracción, mediante liposucción, de células de grasa y es el único estudio mundial en el que la obtención de la materia prima no se efectúa de la sangre. El método explica García Olmo es muy sencillo, económico y con muy pocos efectos secundarios para el paciente. Para los cirujanos explica las células madre tienen unos usos especiales, la capacidad regenerativa para los fracasos de cicatrización tras las operaciones, uno de los caballos de batalla de esta ciencia. «Refuerza los procesos que quedan en precario como en casos de anastomosis de colon, en los que ahorra gran sufrimiento», apunta. Estas células han demostrado ya utilidad terapéutica en los niveles más sencillos de las investigaciones para reforzar tendones o regenerar huesos. «Aún está por ver la utilidad en procesos más complejos como los tratamientos de patologías degenerativas, pero creo que pueden albergarse esperanzas», matiza el profesor. De los estudios que ahora se están llevando a cabo en España subraya los efectuados en regeneración miocárdica en pacientes infartado o la inyección de células madre obtenidas de una glándula de la carótida en núcleos de cerebro para tratar a pacientes con Parkinson, una terapia que mejora la sintomatología del paciente. Bastaría utilizar de manera rutinaria una sencilla y económica prueba de orina, conocida como prueba de la microalbuminuria (MAU), para determinar el riesgo que tiene un paciente diabético tipo 2 (el 97% de todos los diabéticos desarrolla esta variante de diabetes) de desarrollar una lesión renal o de sufrir una complicación cardiovascular. Con este fin se ha puesto marcha la campaña internacional Demand, una iniciativa de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) a través de la cual se realizará la prueba de la microalbuminuria a unos 25.000 diabéticos tipo 2 de todo el mundo (2.500 de ellos españoles). Este programa quiere mostrar a médicos y pacientes la importancia de medir la microalbuminuria en este tipo de pacientes para conocer su riesgo de daño renal y vascular, especialmente cuando además son hipertensos. La campaña es la primera que con este objetivo se realiza a nivel internacional. Los resultados se darán a conocer el 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes. Pérdida de proteínas Más del 30% de los diabéticos tipo 2 presentará microalbuminuria, una alteración que refleja una pérdida anormal de proteínas a través de los riñones. Si la albuminuria no es tratada, entre el 20 y 40% de estas personas acabará desarrollando proteinuria en el plazo de cinco a diez años. En estos casos, el deterioro de la función renal puede progresar de manera inevitable hacia una insuficiencia renal terminal que requiera la entrada en un programa de diálisis o un transplante de riñón. El doctor Angel Luis Martín, presidente de la SEN, subraya que el empleo generalizado de la prueba facilitará enormemente la identificación de aquellos pacientes con mayor riesgo de sufrir nefropatía, una de las complicaciones más frecuentes en estos enfermos y principal causa de entrada en diálisis y de trasplante de riñón. «Aproximadamente el 25% de los pacientes que entran en diálisis es por una nefropatía diabética, porcentaje que en algunas zonas como Canarias o en países como en Estados Unidos supera al 45%. A esto hay que añadir que en torno al 30% requerirá ser trasplantado. Estamos, por tanto, ante una auténtica epidemia con unos elevadísimos costes sanitarios. Un paciente que entra en diálisis cuesta al Estado español unos 42.000 euros .