| Entrevista | Carlos Martínez |
«Miles de personas mueren de hambre y nadie decreta la alarma mundial»
La lucha contra el alzhéimer es el primer objetivo del mundo occidental, aunque es una enfermedad que no padecerá la mayoría de la población porque no sobrepasa los 40 años

El doctor Carlos Martínez, en una fotografía de archivo
El hambre es la «enfermedad» que aniquila a la mayoría de la población mundial. Dolencias como el alzhéimer, una lacra propia de la edad, cuya investigación es prioritaria en el mundo occidental, no preocupa a cuatro quintas partes del Planeta, que nunca llegará a sufrir sus efectos porque ni siquiera alcanzan los 40 años de vida. Carlos Martínez, leonés de Villamanín, es director de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología en Madrid. Este científico insiste en que las alertas decretadas por la OMS por la neumonía asiática y la alarma creada por la gripe del pollo responden a otros condicionantes que no son científicos, «miles de personas mueren de hambre y malaria y nadie decreta la alarma mundial». -¿De qué nos moriremos en el futuro? -Las causas de las enfermedades no son ya las infecciones, como lo eran al principio del siglo XX, y eso fue debido a dos aportaciones científicas: los antibióticos y las vacunas. Éstas últimas son tan importantes que han permitido eliminar de la faz de la tierra la varicela y casi la polio. Desgraciadamente, de vez en cuando hay brotes de enfermedades infecciosas como la neumonía asiática y la gripe del pollo que alarman fundamentalmente a la población occidental. Pero cuando uno mira las cifras no tiene tanta relevancia. El SRAG en Oriente no fue tan alarmante como lo que se puso de manifiesto. -Sin embargo la OMS decretó la alarma mundial. -Si uno mira el número de víctimas no es comparable con la malaria, ni con el sida, por ejemplo, y sin embargo la OMS no decreta nada contra la malaria. Los países que más fondos dedican a investigación, no incluyen esas nuevas enfermedades como objeto primario de investigación. Muchas veces las alarmas no se generan sobre plateamientos científicos, sino que hay otros componentes añadidos que determinan que en un momento determinado se tome una u otra actitud. -¿Qué tipo de componentes? -No lo sé. No me gustaría demonizar a las instituciones porque no es el caso. Seguramente es un fenómeno complejo. -¿Cuáles son las enfermedades que realmente deben preocuparnos? -Hay dos mundos disjuntos. Uno es el occidental, en el que afortunadamente nos ha tocado vivir, cuya población tiene una vida media de 80 años y los agentes responsables de la mortalidad en este mundo son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las dolencias neurodegenerativas y todas las inflamatorias crónicas y muy por detrás las enfermedades infecciosas. Hay otro mundo, que representa las cuatro quintas partes del Planeta, que su vida media es de 40 años y decreciendo. Hay varios países del Tercer Mundo en los que la expectativa de vida ha decrecido en el último siglo y las causas de mortalidad son la inanición, la malaria, la tuberculosis y el sida y nosotros podríamos solucionarlo. -¿Llegará el conocimiento científico a controlar las enfermedades neurodegenerativas? -El alzhéimer es una enfermedad por envejecimiento y sabemos la causa. No sabemos cómo prevenirla, pero sí sabemos que si vivimos lo suficiente casi todos la padeceríamos. El buscar los mecanismos que bloqueen del péctido causante de la enfermedad es una prioridad número uno, repito, en este mundo occidental, que somos una quinta parte de la población mundial. En el Tercer Mundo no existen estos problemas porque nunca llegarán a la edad suficiente para desarrollarla. -¿Qué opina del veto a la investigación con células madre? ¿Cree que es un tabú moral? -Yo no creo que la sociedad española sea más retrógrada que la inglesa, la alemana, la francesa o la sueca. Creo que hay aspectos en los que somos más progresistas. Otra cosa es que determinados líderes políticos hagan de sus tabúes dogma y pretendan utilizarlos como pauta de comportamiento, pero eso no quiere decir que nuestra sociedad esté basada en esos tabúes. Creo que esos tabúes se han superado y la disposición por parte de la ministra de Sanidad de permitir utilizar los embriones congelados como material para elaborar células madre supone un paso importantisimo que nos puede hacer competitivos. -Las investigaciones han descubierto una nueva variante de hepatitis C que no estaba tipificada... -Esto demuestra que gracias a la inversión en ciencia se identifican componentes que antes no estaban determinados para controlar mejor la enfermedad.