Erupciones, picores y hemorragias gastrointestinales son algunos de los efectos indeseados
El 5% de las urgencias se deben a reacciones adversas a los fármacos
La automedicación es una de las causas de los problemas relacionados con los medicamentos
El 5% de las visitas a urgencias está motivado por reacciones adversas a fármacos. Pero es sólo la punta de un iceberg conocido como PRM o problemas relacionados con medicamentos, que originan un tercio de las consultas urgentes. Las cifras, que advierten por sí solas de los riesgos de un tratamiento equivocado, incluso cuando ha sido aconsejado por un profesional sanitario, se convierten en grito de alerta contra la automedicación, una mala costumbre que se acentúa en esta época de gripes e infecciones respiratorias. El seguimiento farmacoterapéutico ha sido infravalorado durante años como elemento de uso racional del medicamento, pero recientes investigaciones españolas han acabado quitando la venda de los ojos a las autoridades sanitarias y a los propios facultativos: los PRM son un auténtico problema de salud pública. Y prueba de ello es que las urgencias están llenas de medicaciones innecesarias, ineficaces o inseguras. Por fortuna, tales sustos son en su mayoría leves. Como problema de salud, las reacciones adversas a fármacos atraen la mayor atención, tanto por su 'visibilidad' -erupciones, picores, hemorragias gastrointestinales para el paciente y su entorno, como por su reflejo en el ámbito sanitario. Los datos recogidos desde 1990 por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria están en línea con los recabados por especialistas internacionales, que cifran entre un 10% y un 20% las personas hospitalizadas que sufren algún tipo de alergia a medicamentos. La mayoría, evitables Pero la preocupación no se agota ahí. Hace justo un año, la tesis doctoral de la farmacéutica Isabel Baena ponía el dedo en la llaga de los PRM. Pese a su reducido ámbito -el granadino Hospital Universitario Virgen de las Nieves--, la investigación de la hoy delegada andaluza de Salud en Córdoba mostraba suficientes pistas inquietantes como para aconsejar su repetición en diez centros sanitarios de otras tantas provincias. «Esto no sólo ocurre en Granada», remachó la autora del estudio, convencida de que «aún hay muy poca cultura de PRM y escasa concienciación». A su juicio, todavía está muy asentada la idea de reducir los problemas relacionados con medicamentos a sus reacciones adversas, cuando el contratiempo más habitual es su ineficacia. De hecho, la falta de efectividad del tratamiento farmacológico fue el motivo más frecuente (21%) de consulta de urgencias a lo largo del año investigado. Uno de cada tres pacientes Sumadas las visitas urgentes por efectos secundarios indeseados (el ya citado 5%) y las motivadas por problemas de salud derivados de no recibir la medicación necesaria o recibir la que no se necesita (en torno al 7%), Baena cifró en el 33% la prevalencia de PRM entre los pacientes que llegaron a urgencias. El riesgo de tal contratiempo aumentaba conforme lo hacían la edad y el número de fármacos tomados. Pero el problema tiene solución. Como apunta el propio estudio, bastaría un correcto seguimiento farmacoterapéutico para evitar un 73% de las consultas urgentes por problemas relacionados con medicamentos y, de paso, ahorrar casi 12 millones de euros al año en el citado hospital granadino. Extrapolando el ejemplo, los consejos médicos brotan por sí mismos. Uno, la necesidad de afinar al máximo y desde el principio la terapia farmacológica más adecuada al diagnóstico. Otro, la conveniencia de vigilar exhaustivamente la evolución del tratamiento para garantizar su máxima seguridad y eficacia. Y, por supuesto, la erradicación de 'malas costumbres' tan arraigadas como peligrosas, como el abandono anticipado de la terapia sin consultar al doctor o, sobre todo, la automedicación.