Coordinador de la OMS de Investigación de Enfermedades Tropicales

«El ciudadano debe saber que interesa invertir en lo lejano»

Uno de los grandes retos para luchar contra enfermedades olvidadas es crear fármacos y facilitar su manejo a la gente

Janis Lazdins, durante la conferencia inaugural

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A. Gaitero - menorca
León

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Janis Lazdins Helds, venezolano cuyo origen letón explica tan singular nombre, trabajó durante años en la industria farmacéutica en el ámbito de la investigación de medicamentos contra el sida o antirretrovirales y contra el cáncer. Es el coordinador del área de investigación y desarrollo del programa especial de la OMS para enfermedades tropicales (TDR). -Presenta un panorama desolador. ­-Es lo que hay. Ahora bien, si se compara lo que tenemos hoy con hace cinco años el panorama es distinto. Tenemos drogas nuevas contra la malaria (coartem y otras) que tienen un bajo coste, pero el reto siguiente es cómo vamos a hacer para que estos fármacos sean usados. -¿El problema del impacto? -Se han creado fondos para comprar esos medicamentos y ahora hay que concentrar los esfuerzos en hacer llegar las medicinas a las madres de los niños. En otras enfermedades como la tuberculosis las iniciativas deben encaminarse a descubrir nuevas drogas de más fácil manejo (ahora el tratamiento es largo y su éxito depende de que se continúe). Yo sí creo que está cambiando la voluntad de todos los sectores, desde la industria a los gobiernos, aunqueo aún hay enfermedades invisibles (la enfermedad del sueño) y en el caso del dengue se trabaja en la prevención, pero hay dificultades en los tratamientos. -¿Hasta qué punto no afectan estas enfermedades al primer mundo? -Nos debería importar lo que está pasando con estas enfermedades. La distribución de la riqueza tiene que ver con las grandes migraciones a las que estamos asistiendo y el cambio climático puede hacer que a lo mejor mañana tengamos nosotros también malaria. El último caso autóctono en España se dio en 1962 y cuarenta años en la vida de un insecto que tiene millones de años no es nada. Ya está en las agendas internacionales, hay fondos y relaciones con la industria, pero el que paga la cuenta es el ciudadano ordinario y hay que demostrarle que interesa. -¿Por qué está parada la investigación en VIH-sida? -Los programas de control de la enfermedad hacen cada vez más y mejor, pero es un instrumento que sólo se puede llevar a un nivel. Necesitamos avanzar en nuevos instrumentos, crear nuevos medicamentos que, si es posible, curen. Esto es un reto tecnológico que implica una inversión muy grande y el dilema ha sido invertir en investigación o en salvar vidas ahora evitando el contagio. Puede haber espacios donde se den las dos cosas y la sociedad civil tiene que tener más voz para que se creen esos espacios. Hace falta una opinión educada para que pueda participar en las decisiones de lo que es o no ético. Además de nuevos intrumentos se necesita ver cómo usarlos en países donde las infraestructuras sanitarias son inexistentes o subóptimas. A diferencia de nosotros, en los países en desarrollo tienen la ventaja de poder explotar el potencial la participación comunitaria. Nosotros hemos delegado casi todo, pero ellos pueden explotar este recurso. Si se ayuda a las comunidades tienen muchas posibilidades como se ha demostrado en la malaria: en el hogar la madre es el tratante y el vecino es el proveedor de la medicina. -¿Hay enfermedades olvidadas en el primer mundo? Nombró la osteoporosis. ­-Hay poblaciones en nuestro contexto que son marginalizadas, no porque pertenezcan a un barrio. Sería interesante preguntarse si damos la atención a enfermedades como la osteoporosis, que afecta a mujeres que ya son fértiles, o el alcoholismo, que tiene un gran impacto en los accidentes laborales. -¿Por qué Brasil puede zafarse de las patentes y suministrar antirretrovirales? -Es un ejemplo de integración de los tres elementos necesarios: adquisición del conocimiento (a través de un instituto oficial), entrega al público y decisión política de hacerlo. El caso de los antirretrovirales en Brasil ilustra que la integración de los tres sectores puede tener un impacto. Otro caso emblemático es Cuba: creó uno de los mejores sistemas de salud, ha logrado vacunar a todos los niños, disminuir la incidencia de enfermedades educando a los trabajadores de la salud y se ha creado un espacio comercial con la biotecnología. Suiza sería otro ejmplo de integración en otro ámbito político.

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