Diario de León

La encefalopatía espongiforme clásica afecta a mayores y la causada por carne bovina a jóvenes

León detecta en una década once casos del mal de Creutzfeldt-Jakob

Ninguna de las muertes está relacionada con la nueva variante de las «vacas locas»

Laboratorio donde se realizan los test de priones para analizar si los hay en las reses de vacuno

Laboratorio donde se realizan los test de priones para analizar si los hay en las reses de vacuno

Ana Gaitero
León

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Desde 1994 se han registrado en León once casos de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, un trastorno neurológico degenerativo que lleva irremediablemente a la muerte y que por ahora carece de tratamiento. Cuatro de estos casos de encefalopatía espongiforme - el aspecto de los cerebros infectados vistos por el microscopio es similar a una esponja- fueron confirmados mediante autopsia y los siete restantes por observación de pruebas médicas y cuadro evolutivo de las personas afectadas. Se trata de una enfermedad descrita en 1920 por el profesor Creutzfeldt-Jakob, a quien debe su nombre, y que en los últimos años ha cobrado importancia debido a la aparición de la variante del mal de las «vacas locas» (encefalopatía espongiforme bovina) que se relaciona con el consumo de carne de vacuno. Sin embargo, ninguno de los once casos registrados en León está relacionado con el mal de las vacas locas, según señala el neurólogo del Hospital de León Luis Hernández Echebarría. El Ministerio de Sanidad y Consumo reconoció la primera muerte a causa de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en el mes de julio. Una paciente de 26 años, que pudo haber contraído la enfermedad hace una década, es el primer caso que se registra en España de la variante relacionada con el consumo de carne. La mujer falleció en un hospital madrileño. Pese a que las diferentes variantes de la enfermedad causan los mismos efectos sobre el cerebro humano -pérdida de tejido neuronal y demencia- existen diferencias clínicas entre ellas. La enfermedad clásica se da sobre todo en personas mayores, a partir de los 70 años de media, mientras que la variante de las vacas locas se ha localizado en pacientes jóvenes, de entre 25 y 35 años. La variante clásica no tiene origen conocido, como sucede con otras demencias y la nueva está directamente relacionada con la transmisión por vía animal a través del consumo de carne. Otra diferencia es que la variante clásica evoluciona rápidamente, incluso en cinco o seis meses, mientras que el mal de las vacas locas tiene una evolución más prolongada. Aunque en España se ha declarado tan sólo un caso de la nueva variante (574 animales contagiados desde que se estudian), en Gran Bretaña se contabilizan 157 muertes de personas infectadas por los priones y 200.000 vacas detectadas con la espongiforme bovina. En vida se puede hacer un diagnóstico de probabilidad basado en características clínicas. Se realiza a partir de un examen cefalo raquídeo y un electroencefalograma. «Los hallazgos son bastante característicos a la hora de decartar otro tipo de demencias, pero para el diagnóstico definitivo es necesaria la autopsia», asegura el doctor Hernández.

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