Temperatura y cloración están adaptadas a sus necesidades
-La temperatura del agua de la piscina donde hay bebés debe estar a unos 32 centígrados, aunque puede varias un grado arriba o abajo dependiendo de la época del año. -El nivel de cloración del agua deberá estar entre el 0,5 y el 0,6% (frente al 1% en la de los adultos). -La piscina es cubierta y climatizada y debe cumplir con los requisitos higiénico sanitarios establecidos. -El banco para cambiar a los niños debe estar cerca del vaso de la piscina para evitar que el bebé se quede frío en el trayecto. -La piscina de los bebés debe ser sólo para ellos, nunca compartida. Estos «vasos de enseñanza» como lo denominan algunos especialistas, suelen tener unos 6 ó 4 metros aunque estas dimensiones no se establecen como una norma. -Evitar los horarios de máxima afluencia, principalmente por el ruido que puede alterar el comportamiento del bebé. -Llevar al niño comido y descansado. Si un niño tiene hambre o no ha dormido lo susficiente será más difícil que disfrute con el agua. Es necesario que haya silencio sin ruidos excesivos a su alrededor