Diario de León

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La escritura como terapia antidepresiva

Secundina Castrillo presenta mañana en León su primer tomo de «La depresión día a día. Mi experiencia personal», obra en la que narra sus años de enfermedad

Luis Palomo Cobo en un acto como presidente de la Red Española de Atención Primaria

Luis Palomo Cobo en un acto como presidente de la Red Española de Atención Primaria

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A. Gaitero - leónleón
León

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Secundina Castrillo de Juan vivió durante once años con depresión sin reconocerlo, hasta que una fuerte recaída en 1999 le obliga a acudir al psiquiatra y al psicólogo aconsejada por su médica de familia. Esta leonesa, nacida en Villar del Yermo, asegura que pasó de ser una persona activa y participativa a «no querer hacer nada, ni siquiera ver a nadie». El mazazo de la depresión le obligó a renunciar también a su gran afición al carnaval de La Bañeza, donde reside desde que se casó, y que este año ha recuperado como parte de la comparsa del grupo Salsa, Funcionaria y ama de casa, Castrillo asegura que la depresión «me llevó tan lejos que estoy aquí de milagro». Los médicos le aconsejaron que volcara sus energías en algo que la apasionara y fue así como hace tres años se lanzó a escribir su experiencia. Ahora acaba de publicar el primer tomo de La depresión día a día. Experiencia personal editado por Sociedad de Nuevos Autores y que presenta mañana con la concejala de Bienestar Social Ana Guada en el salón de actos del Ayuntamiento. Mi noche oscura. 1988 , período en el que se centra esta primera parte de su obra, abarca una de las etapas más duras de la enfermedad. Cuando la persona afectada, en este caso Secundina Castrillo, no es capaz de reconocerse enferma, ni por tanto candidata a un tratamiento. «Todo esto lo escribo aunque me cause un gran dolor su recuerdo -señala la autora- pues pienso que alguna persona pueda leerlo y le ayude a comprenderse a sí misma y darse cuenta de que la depresión es una enfermedad que hay que curar con ayuda de la medicina y (...) de los psicólogos». Ella pensaba, como muchas personas, que vencería sola a la depresión; pero no fue así. «Uno mismo, solo, no hace más que empeorarla, aletargarla, alargarla y sufrir y hacer sufrir a quienes te rodean», fue la conclusión a que llegó Secundina Castrillo en diciembre del 2000, cuando se decidió a escribir las primeras líneas sobre su proceso de enfermedad y curación. En estos primeros capítulos de sus confesiones describe la depresión como «la anulación total de la personalidad, que trae consigo el creer que no eres nadie, que nadie te quiere, que estorbas a todo el mundo, que no sabes hacer nada, que eres menos que un gusano...». Los primeros escritos que vuelca en estas memorias no son muy alentadores, pero constituyen un testimonio fiel de la dureza de la experiencia para el ser humano. Poco a poco, los textos dejan ver sus preguntas sobre la enfermedad y sobre todo el deseo expreso de salir de ella. Hay poemas y recuerdos de vivencias a través de los cuales Secundina Castrillo empieza a reconstruirse a sí misma de nuevo, a «resurgir de mis propias cenizas», asegura ella. Entre estos retazos del pasado, una entrañable referencia a las fiestas de San Blas en Villar del Yermo. El libro finaliza con el capítulo en el que la autora recuerda su boda, con los sacrificios de los primeros años para poder llegar a fin de mes. «La escritura para mí es una terapia; me ha dado cuenta de que tengo que ofrecer mucho al mundo y espero poder publicar todo lo que he escrito», asegura esta mujer sencilla y llena de ternura, que no se conformó con el «no» que le dieron en muchas editoriales para publicar sus memorias. La depresión día a día. Experiencia personal. Mañana a las 20.00 horas en el salón de actos del Ayuntamiento (Alfonso V)

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