«La igualdad no es posible si existe un mercado sexual»
La asociación invita a reflexionar sobre las consecuencias de la prostitución y pide a la sociedad que «no haga oidos sordos» a un hecho que es equiparable a la explotación laboral de la infancia

Encina Gutiérrez Ibán, presidenta de Simone de Beauvoir
«La prostitución es una fuente de violencia, puesto que gran parte del mercado sexual se nutre de mujeres traficadas y violentadas, acentúa las desigualdades entre hombres y mujeres y su existencia hace imposible llevar a cabo una efectiva coeducación en la etapa escolar». Así lo asegura Encina Gutiérrez, presidenta de la asociación leonesa de mujeres Simone de Beauvoir puesto que la existencia de un mercado sexual «da patrones de comportamiento y antepone el hecho de que está al servicio de los hombres». El colectivo se ha implicado en la lucha abolicionista porque cree que la prostitución «es claramente un acto de violencia para las mujeres», que es el ámbito de trabajo de la asociación fundada hace veinte años por las feministas de la asociación Flora Tristán para dar cobijo a mujeres maltratadas, un recurso hasta entonces inexistente. «La igualdad no es posible si existe un mercado sexual», añade, para tildar de machistas las posturas regulacionistas. Frente a quienes defienden regular la prostitución para evitar el tráfico de mujeres, el abolicionismo argumenta que «allí donde está regularizada hay más mercado», como sucede en Holanda y en Alemania. Por el contrario, Suecia, que ha optado por frenar la demanda, no es visto como un «lugar apetecible» para la industria del sexo, añade Encina Gutiérrez. La asociación considera una obligación social posicionarse en este debate y no hacer «oidos sordos» con la excusa de que «ha existido toda la vida». «También ha existido siempre la explotación infantil y por ello nadie lo defiende». Regular la actividad prostitucional como un trabajo bajo el argumento de que hay mujeres que ejercen libremente sería, además, imponer la opinión de «una minoría» (apenas el 5% de mujeres asegura ejercer voluntariamente). «Nos sentimos legitimadas para hablar de prostitución de la misma manera que lo estamos para hablar de las torturas en la cárcel de Abu Graib, en Irak, o de Guantánamo», precisa para señalar que se trata de un asunto de derechos fundamentales. La asociación invita a reflexionar a quienes defienden la regularización, como Comisiones Obreras, y apunta que «dan más importancia a los valores machistas y privilegios tradicionales que a los derechos fundamentales». La regularización chocaría con las garantías de seguridad exigidas en el ámbito laboral, «porque es una realidad que existe violencia».