Más de dos millones de niñas sufren cada año la ablación
Más de dos millones de niñas sufren cada año la mutilación del clítoris o de todos los órganos genitales exteriores, según las organizaciones humanitarias, que se proponen concienciar a la opinión pública en el Día Mundial contra esta práctica ancestral extendida sobre todo en el Cuerno de África. La organización Save the Children hizo público hoy un informe en Madrid, en la víspera del Día Mundial, en el que denuncia que la mutilación genital está al orden del día en 28 países africanos, aunque también entre inmigrantes que viven en Europa, EEUU y Oriente Medio. La edad en que se lleva a cabo esta práctica varía desde los pocos días de vida a los 20 años, aunque la mayoría suele efectuarse a niñas de entre 12 y 14 años. Sus consecuencias duran toda la vida y en la operación, habitualmente casera, puede causar la muerte, complicaciones en el parto, infertilidad, infecciones, sangrías prolongadas, frigidez o traumas psicológicos. Los grupos dedicados a denunciar esta práctica han alertado sobre la permisividad en Occidente ante la mutilación practicada clandestinamente a las hijas de inmigrantes africanos. En este sentido, la Plataforma Austríaca contra la Mutilación Genital Femenina (stopMGF), una organización pionera en este campo y fundada en 2003, pidió hoy en una rueda de prensa en Viena una «estrategia unificada de prevención» en la Unión Europea. Según un estudio de la Universidad de Viena, la cifra de casos en el Viejo Continente ronda los 500.000. Para Martin Janata, un experto del Instituto Karl Renner, aunque varios países han adoptado leyes que prohíben la ablación, sólo Francia la persigue jurídicamente de forma sistemática. «Lo único que tenemos a nivel europeo es un llamamiento del Parlamento de Estrasburgo para que se declare claramente un delito penal la mutilación genital femenina», lamentó la diputada Petra Bayr, portavoz de la citada plataforma. A pesar de lo difícil que es acabar con una práctica de más de 5.000 años, la presidenta del Parlamento austríaco, Barbara Prammer, aseguró que los esfuerzos han dado resultados positivos tanto en algunos países europeos como en África.