Diario de León
Publicado por
ÁNGEL GARCÍA PRIETO | PSIQUIATRA
León

Creado:

Actualizado:

DESDE HACE no mucho tiempo, se viene mostrando un interés cada vez mayor desde la psiquiatría hacia trastornos de ansiedad que se caracterizan por un malestar marcado en el paciente hacia la relación social. Se trata de un «miedo marcado a ser foco de atención o miedo a comportarse de manera embarazosa o humillante, lo que conduce a la evitación» o bien -siguiendo la definición de otro código de trastornos: la primera es de la CIE 10, ésta del DSMIV - «miedo persistente y acusado a situaciones sociales o a actuaciones en público por temor a que resulten molestas o incómodas». Si existe este interés clínico es porque se observa que el trastorno de Fobia Social o de Ansiedad Social , se manifiesta aproximadamente en un 10 a un 15% de la población, que lo padece, ha padecido o padecerá. Comienza, la mayor parte de las veces, en la adolescencia, pues la media de edad de inicio está en torno a los 15 años, y es muy raro que aparezca más allá de los 25. Se manifiesta más en mujeres; también tiene mayor prevalencia en personas que viven solas y más en los ciudadanos frente a la población rural. Los síntomas, ante la exposición a situaciones sociales, son: palpitaciones, temblores, sudoración, sensación de frío o calor, sequedad de boca, vacío en el estómago, necesidad de orinar, opresión en la cabeza, evitación de la mirada. A estos trastornos físicos se suelen asociar la baja autoestima, la susceptibilidad excesiva, dificultades de autoafirmación y las consecuentes disminuciones en el rendimiento laboral, académico y social. Naturalmente, la mayor parte de la gente puede sufrir alguna de estas molestias, de una manera más o menos leve y concreta, durante exposiciones a alguna situación especial, como pueda ser hablar en público, participar en ceremonias, intervenir en ambientes en los que no se está habituado...y no tiene porqué considerarse un fóbico. Incluso la timidez - que es una autopercepción de inferioridad, introversión excesiva, baja autoestima - resulta a veces más difícil de diferenciar de este trastorno. Tiene unas características parecidas, pero la persona que tenga un carácter tímido no llega, generalmente, a serle motivo de incapacidad para afrontar situaciones de relación social, mientras que el fóbico se muestra incapaz. Por otro lado, el tímido suele estar tenso ante cualquier relación social, mientras que el fóbico circunscribe su miedo ansioso a actividades sociales concretas como escribir siendo observado, demandar necesidades en establecimientos públicos, comer en un restaurante, intervenir en una reunión, etc. Este trastorno de ansiedad fóbica puede durar entre quince y veinte años, si no se trata y desencadenar otros trastornos psicopatológicos, como la depresión o el alcoholismo. Sin embargo suele tener unos buenos resultados al tratamiento, que consiste en psicoterapia acompañada de determinados y eficaces fármacos, sobre todo si la detección y el tratamiento son precoces.

tracking