| Crónica | Síndrome de clase turista |
Viajar puede taponar las venas
El 10% de las personas que viajan ocho horas en un avión tienen trastornos de circulación provocados por la formación de coágulos al no disponer de movilidad en las piernas

Luis Marcos, especialista en Medicina Interna de la Clínica San Francisco
Con la llegada de las vacaciones y el incremento de los desplazamientos en avión aumentan las conversaciones y las noticias referentes al conocido como síndrome de clase turista, ¿pero de qué se trata realmente y con qué frecuencia se da este tipo de casos? El especialista en medicina interna de la Clínica San Francisco, Luis Marcos, apunta que «este síndrome consiste en la formación de coágulos en las venas profundas de las piernas, dando lugar a una trombosis venosa profunda. Si uno de estos trombos se desprende del lugar original donde se ha creado puede viajar a lo largo del sistema circulatorio hasta llegar a una arteria pulmonar y taponarla, dejando sin riego sanguíneo una parte del pulmón, provocando un tromboembolismo pulmonar, que puede llevar a la muerte a quien lo padece». El motivo por el que pueden originarse coágulos en las venas de las piernas durante un viaje en avión de larga distancia es la postura muy poco ergonómica que debe mantener el viajero, condicionada por la escasez de espacio. Masaje inexistente Al estar sentado durante largo tiempo y con poco espacio para mover las piernas, el masaje que normalmente ejercen los músculos sobre las venas es prácticamente inexistente, lo que dificulta el retorno de la sangre de las venas de las piernas al corazón. Si a esta circunstancia unimos una mala hidratación, la posibilidad de tener un coágulo es aun mayor. Además, algunas investigaciones apuntan que el causante de esta dolencia no es sólo la inmovilidad, sino que las especiales circunstancias de presión y oxígeno que se dan en las cabinas de los aviones podrían ser otros desencadenantes de este problema de salud, aunque todavía no se ha podido llegar a una conclusión definitiva que confirme este dato. En cuanto a su frecuencia, el profesional de la Clínica San Francisco reconoce que aunque en la actualidad se desconoce la incidencia real de este síndrome, existen estudios que señalan un rango que va desde 0,4 hasta 4,8 casos de tromboembolismo pulmonar por millón de pasajeros. Incidencia Sin embargo, si hablamos de trombosis venosa profunda «podemos hacer referencia a un estudio realizado con eco-doppler a pasajeros previamente sanos que habían realizado un viaje de más de ocho horas, en el que se registró una incidencia del 10%». Como es habitual en la mayoría de las enfermedades, existen otros factores, inherentes al viaje o condiciones personales, que pueden favorecer la aparición del síndrome de clase turista. Por ejemplo, a mayor duración de vuelo mayor riesgo. La situación del asiento también influye, ya que este síndrome es menos frecuente en las personas que tiene el asiento en la fila del pasillo, debido a que tienen más espacio para mover las piernas. Asimismo, el haberse sometido a una cirugía mayor en las semanas previas del viaje, tener edad avanzada, fumar, ser obeso, tomar anticonceptivos orales, estar aquejado de insuficiencia cardiaca, tener varices e insuficiencia venosa de miembros inferiores, el haber padecido con anterioridad algún episodio de trombosis venosa pulmonar o sufrir alteraciones hereditarias que favorecen la coagulación, son otros de los condicionantes predisponentes para padecerle síndrome de clase turista. En lo referente a las medidas preventivas, el especialista de la Clínica San Francisco destaca como las más importantes el levantarse y pasear por la cabina cada una o dos horas, elegir asientos amplios y si es posible de pasillo, no llevar ropa ajustada, evitar la deshidratación, no llevar las piernas cruzadas y hacer ejercicios de flexo-extensión de tobillos y rodillas de forma periódica durante todo el viaje. Además, es aconsejable evitar los fármacos hipnóticos y no tomar bebidas alcohólicas, ya que aumentan la inmovilidad y en el caso del alcohol también favorece la deshidratación. Por último, en pacientes de alto riesgo puede ser recomendable utilizar medias o calcetines de compresión gradual ascendente y en algunos casos, puede estar indicada la administración de algún fármaco. Los especialistas aconsejan a las personas que van a realizar un viaje de larga duración que realicen unos sencillos ejercicios para movilizar los músculos y facilitar la circulación de la sangre.