| Entrevista | Luis Salvador López Herrero |PRESIDENTE DEL CÍRCULO PSICOANALÍTICO DE LEÓN
«El malestar no ha descendido con una sociedad permisiva»
«El Fantasma perverso o el corazón de la neurosis» es la temática que abordará este año el décimo Seminario de Psicoanálisis organizado por el
El psicoanalista Luis Salvador López Herrero
león
El Círculo Psicoanalítico de León (CPL) comienza el 31 de enero el décimo Seminario de Psicoanálisis: Teoría y Clínica Psicoanalítica, que este año se dedica a «El fantasma perverso o el corazón de la neurosis». El docente, Luis Salvador López Herrero, miembro fundador y presidente del CPL, asegura que esta edición está pensada para que las personas que no acabaron otros seminarios o las que quieran empezar ahora puedan seguir el programa sin problemas. «La neurosis es el negativo de la perversión. El seminario va a permitir que a la vez que trabajamos en lo que es el fantasma perverso podamos volver a retomar el campo de la fantasía neurótica».
-”¿Qué define a un perverso?
-”Es un sujero que goza cuando desencadena angustia y divide al otro. Lo que Lacan plantea es que al perverso se le puede llegar a conocer por la propia enunciación, por la manera en como ejecuta el discurso, más allá de los actos que realice.
-”¿Cuáles son las líneas de este discurso?
-”El prototipo es el marqués de Sade. Desde el plano del discurso, el perverso es aquel sujeto en cuyo relato busca no sólo provocar al otro sino generarle un estado de angustia. A la hora de una evaluación psicopatológica, las entrevistas son muy importantes.
-”¿Un perverso nace o se hace?
-”Lo que en psicoanálisis se conoce como la estructura perversa, en psiquiatría queda englobado en las psicopatías. Para el psicoanálisis la neurosis es la normalidad. El sujeto elige en un momento determinado ser perverso, pero la elección es de índole inconsciente. aunque hay un punto de libertad.
-”¿Somos libres para elegir?
-”En este punto tan fino en dónde estamos tratando de llegar al pozo de si un sujeto es neurótico o perverso tenemos que definir que sí hay un punto de libertad, como también lo hay para elegir cualquier medida rehabilitadora o terapéutica.
-”¿Ahí entra el psicoanálisis?
-”Entra el dispositivo analítico para que la elección que se hizo en un momento determinado pueda tener, no un cambio de estructura porque el perverso lo va a ser siempre, sino otra relación con la vida, que es lo que varía con el tratamiento.
-”¿Entonces la relación entre psicoanalista y paciente se establece para toda la vida?
-”No necesariamente. Un sujeto acude al analista porque tiene malestares, cuando las preguntas se van dilucidando, la necesidad de un psicoanalista va disminuyendo y, al final, en una cura analítica lacaniana, el análisis concluye.
-”¿Puede el psicoanalista pasarse al lado oscuro?
-”Un perverso se caracteriza porque divide al otro. En el contexto de la entrevista el analista también tiene que dividir al otro. Es interesante esa pregunta porque el analista, en su función analítica, ocupa un lugar en el que también tiene que dividir al otro. La diferencia es que el analista no goza de su trabajo y el perverso sí. El analista tiene una particularidad con respecto a cualquier otra persona que hace clínica y es que se ha analizado y esto marca unas diferencias con respecto a la escucha de los otros. El resto de los profesionales que atienden los problemas mentales no están analizados y no son conscientes de su fantasma que está en juego en el contexto de las curas y ésto puede tener un efecto explosivo. El analista ha hecho un recorrido de su propio fantasma y eso le permite estar liberado y ser más operativo.
-”¿Hay mucho perverso suelto?
-”En el siglo XX triunfa Freud en todos los sentidos y él hace una relación entre la sexualidad normal y el instinto perverso. El mensaje de un sujeto perverso como el marqués de Sade consigue encandilar a la sociedad. Si vemos la televisión y otros escenarios en los que se educan a nuestros hijos, el ambiente es el de una exhibición de goces, una cierta obscenidad donde parece que no hay límites, se puede decir todo lo que se quiera. Esto lo decía Sade: «Habla todo lo que quieras, no hay un buen decir». No sólo es que hay muchos perversos sino que estamos en un escenario cultural en donde se ha hecho de la perversión una especie de bandera. El maltrato a la mujer tiene que ver con las modificaciones culturales. Yo planteo que la violencia machista es una guerrilla urbana contra el cambio que ha existido del protagonismo de los femenino en nuestra cultura y hay determinadas personas que se resisten al cambio y establecen un comportamiento guerrillero para destruir el estatus quo que se ha establecido. En la violencia de género hay mucho sujeto perverso que sabe muy bien cuándo y cómo decir las cosas que hace que el otro se sienta culpable. No todos los maltratadores son perversos, los hay psicóticos, con un momento de locura.
-”Ante la normalización de las conductas ¿disminuye la necesidad de psicoanálisis?
-”Cuando los pacientes acuden a un analista es porque sienten malestar. Sin estadísticas, puedo plantear que en la actualidad hay un malestar psíquico más elevado que en el siglo XIX, en el que había mucha necesidad. Con lo que no podíamos contar es que a la vez que íbamos cercenando el malestar de la necesidad, la sociedad de consumo iba a tener como rebrote la angustia, adicciones, ansiedad... en absoluto una sociedad permisiva con las conductas ha disminuido el malestar.
-”¿Qué produce esta descompensación, esta angustia?
-”La libertad ofrece la posibilidad de elegir y eso genera angustia y, ante el acto libremente elegido, la culpa. Con lo que no contamos son con los efectos de nuestras intervenciones. Hay un malestar en la cultura y el hecho de vivir en civilización genera un malestar psíquico. Nuestra sociedad tiene una serie de problemas en la esfera psíquica que no aparece en otro tipo de sociedades más primitivas. El progreso lleva implícito un tipo de malestar que es propio de nuestro estilo de vida y pautas de conducta. En el siglo XIX había dificultades para gozar con la sexualidad. Cuando alguien invente un método químico capaz de lograr una satisfacción sexual sin tanto embrollo, las relaciones sexuales serán placenteras. Hay muchos medios para lograr la satisfacción sexual pero los seres humanos de nuestra sociedad no gozan de sus relaciones.
-”¿Ha cambiado el concepto de lo que es perversión de lo que no lo es?
-”Ha cambiado la vida y las relaciones. Nuestra sociedad se ha hecho más tolerante con los excesos en sus diferentes vertientes. Hay cierto fomento de todo esto y tiene que ver con los límites. Nuestra cultura no tiene claro donde ubicar los límites, las prohibiciones, que no están de moda. Ante este aspecto dubitativo lo que aparecen son excesos.
-”¿El diván se llena de perversos?
-”El sujeto perverso no acude a psicoanálisis porque no está dividido ni angustiado ni tiene sentimiento de culpa. El interés en el abordaje de las perversiones no es tanto por la clínica. A Freud le preocupan las fantasías perversas porque lo que el perverso ejecuta en acto el neurótico lo fantasea y lo reprime.
-”¿Qué importancia tienen las perversiones en la concepción de la sexualidad?
-”Freud comprende la sexualidad normal a través de las perversiones Los sujetos perversos le muestran a Freud de qué está constituida la sexualidad humana y estos relatos desvirtúan lo que era la sexualidad considerada normal en la época victoriana, con una vertiente más procreadora. Hoy en día no son tanto las conductas como tales las que dan el diagnóstico, aunque nunca se pueden despreciar, lo que muestran una perversión, sino en el discurso, en la enunciación.