domingo 29/11/20

MÁS QUE LIMPIO

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C uando hablamos de jabón, lo primero que nos viene a la mente es el que utilizamos en nuestra higiene diaria o aseo, y a este nos vamos a referir, al utilizado para mantener limpio cuerpo, rostro y manos. No sólo debe limpiar, sino hidratar, nutrir, proteger, no irritar y respetar lo más posible la protección natural de nuestra piel.

Como ocurre en otros casos, no está muy claro ni cuándo ni cómo se inventó el jabón, y diversos pueblos se atribuyen su invención. La teoría más extendida la sitúa en la civilización sumeria, aunque también fue utilizado por egipcios, fenicios y romanos con una fórmula similar: una mezcla de aceite de oliva o laurel, cenizas, sebo, cal y resinas. En España fue introducido por los árabes en el siglo X, creándose las primeras Casas de Jabón o almonas en Sevilla.

El Jabón, fruto de una reacción química

La saponificación es el proceso o la reacción química por el cual uno o más aceites vegetales y/o grasas animales se convierten en jabón. Para convertirse en jabón, los aceites o grasas deben mezclarse con un álcali como lo son el hidróxido de sodio (sosa cáustica) o el hidróxido de potasio (potasa cáustica) El primero nos da jabón en pastilla y el segundo jabón líquido, con una elaboración distinta.

En cosmética natural sólo se utilizan aceites vegetales y de primera presión en frío. El resultado de este milagro de la química es el jabón, una sal de sodio o potasio de ácidos grasos, soluble en agua, biodegradable y gran limpiador que arrastra la suciedad.

Importancia hoy en día

Con una historia tan larga como la del jabón, se hace imposible determinar la cantidad de vidas que ha podido salvar en todos estos siglos, aunque sea de manera inconsciente. Las estimaciones más conservadoras lo cifran en cientos de millones. En medio de la pandemia del coronavirus, la recomendación de autoridades como la OMS le han devuelto un lugar privilegiado en la cesta de la compra.

Hoy en día su utilización se ha vuelto fundamental. Las recomendaciones de las autoridades sanitarias de lavarse las manos constantemente con él para evitar el contagio han desvelado a muchos su importancia como arma sanitaria.

El jabón como cosmético natural artesano

Una de las mejores técnicas para la elaboración de jabón cosmético artesano en pastilla es la ‘saponificación en frío’. Posee varias ventajas:

—Son jabones más suaves, no llevan químicos adicionales y no producen reacciones de irritación ni cualquier otro tipo de problema cutáneo.

 —Garantizan el uso de materias primas naturales y de primera calidad.

—Las temperaturas no superan los 40 ºC, con lo que se respetan al máximo las propiedades de los aceites y aditivos.

—Son biodegradables y mejores para el medio ambiente tanto en la elaboración como en su utilización.

Los ingredientes básicos son:

—Aceites vegetales, usando como base el de oliva virgen, o algún oleato para incorporar propiedades de plantas (caléndula, lavanda, hipérico, romero, laurel, cola de caballo…)

—Sosa cáustica, reactivo químico, que en el proceso de saponificación se transforma totalmente, no apareciendo ya como tal. Se recomienda en formato perlas y de riqueza » 98%. Sobre todo, se debe manejar con mucho cuidado pues es una sustancia corrosiva y cáustica.

—Agua, o alguna infusión, para disolver la sosa.

Aditivos: Le darán personalidad al jabón y aportará las propiedades que deseemos a nuestra piel (aloe vera, miel, polen, café, avena, arcilla…)

Naturkamo, Escuela de Cosmética Natural de León

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