miércoles. 10.08.2022

LOS TESOROS DEL SUBSUELO ESPAÑOL

La Península Ibérica cuenta con recursos minerales estratégicos para la nueva tecnología verde, pero su búsqueda choca con la protección medioambiental
                      jesús f. salvadores
jesús f. salvadores

Como si fuera un gran mapa del tesoro, la Península Ibérica está marcada con una gran cruz roja por la Comisión Europea. «En España, la diversidad geológica hace que en el territorio existan yacimientos de muy diferentes rocas y minerales, lo que da lugar a una variada e importante producción minera», señala la Estadística Minera del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El pasado 2020, la Unión Europea actualizó su lista de materias primas críticas y España vuelve a ser observada. «Hay que ver si es rentable», destaca Vicente Gutiérrez, presidente de la Confederación Nacional Empresarios de la Minería y Metalúrgica (Confedem).

La lista europea incluye cobalto, tantalio, magnesio, wolframio, vanadio, indio, niobio, litio, tierras raras. De las 27 materias citadas por los representantes comunitarios, sólo cuatro se extraen en el Viejo Continente. «España es el tercer país con mayores recursos minerales, al menos desde el punto de vista geológico», señala Gutiérrez. Sin embargo, «no se ha hecho una investigación en el territorio nacional sobre minerales críticos o tierras raras», apostilla Manuel Regueiro, presidente del Colegio Oficial de Geólogos.

El último mapeo se realizó en los años 60 y «dio como resultado una gran cantidad de recursos minerales investigados localizados», destaca Regueiro, pero «no sabemos lo que hay», apostilla. Con el paso de los años, la industria minera ha perdido músculo, sólo quedan 2.655 explotaciones de las más de 3.200 que había a principios de la década de 2010. Mientras que el interés por el tesoro escondido bajo el suelo español crece.

El litio es uno de los minerales de la transición ecológica y, de hecho, es el denominado oro blanco del siglo XXI. Los cálculos del sector apuntan a que para 2050, y con los cálculos de la Unión Europea para una economía descarbonizada, serán necesarias 800.000 toneladas de este material.

Es por ello que la búsqueda de este químico metálico blanco se ha convertido en una prioridad para el club comunitario. «En el subsuelo español hay ingredientes para el futuro tecnológico», advierte el presidente de Confedem. Las miradas se dirigen al oeste peninsular, a la zona que los portugueses llaman «raia». Esta costura que hace de frontera con la vecina Portugal «es muy abundante en litio», explica Gutiérrez.

Según expertos, Portugal tiene las mayores reservas de litio de toda Europa y la novena del mundo, en una lista encabezada por Chile y Australia. Al otro lado de la frontera, ya en suelo español, la Unión Europea pone sus coordenadas sobre Cáceres. A pocos kilómetros de la ciudad extremeña, un consorcio lleva años intentando explotar «uno de los grandes yacimientos de litio en el continente europeo», detalla el club comunitario en varios informes. «Nuestro país vecino Portugal ha desarrollado una estrategia nacional sobre el litio», apunta el presidente de Confedem.

Una hoja de ruta que ha aparcado las dudas medioambientales que despiertan este tipo de explotaciones. «Allí la explotación estará en marcha en los próximos años, porque el Gobierno les apoya», revela Gutiérrez.

En el caso de la mina en el Valle de Valdeflores (Cáceres), el proyecto minero se ha encontrado con el rechazo social y también de los ecologistas. «En España siempre que haces algo siempre sale un ‘no a eso’», denuncia Gutiérrez. Ascendiendo por la «raia» con Portugal, los yacimientos de litio vuelven a adquirir presencia. Parte de Castilla y León cuenta con pequeñas cantidades de este químico metálico hasta llegar a «Galicia, pero que por tema de área protegida no tiene ni una cuadrícula solicitada para investigación», comenta.

Tierras raras ibéricas

H Hasta hace unos pocos de años, el vanadio, el germanio, el antimonio, el berilio, el renio, el tántalo o el niobio, para los más despistados, podrían pasar por antiguos reyes godos. Sin embargo, en los últimos años estos materiales han adquirido gran relevancia.

Son las llamadas tierras raras y se han convertido en una de las piezas claves de la tecnología verde del futuro y un caballo de batalla en el tablero de la geopolítica internacional. «El dominio de las tierras raras lo tiene China, porque tiene la mina más extensa del mundo», comenta Ricardo Prego, profesor de Investigación en el CSIC en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo.

Estos elementos que ni son tierras ni son raras, son abundantes, se caracterizan por ser buenos conductores eléctricos, propiedad fundamental para fabricar baterías, smartphones, paneles solares, turbinas eólicas o equipamiento médico.

«Europa ha hecho un inventario y en ese trabajo está España», revela Prego. Si la búsqueda del litio pasa por Extremadura, la de las tierras raras ibéricas hace parada en Ciudad Real en el proyecto de Matamulas. «Las condiciones son buenas y cómodas», advierte Prego. Sin embargo, la extracción quedó paralizada por «temas medioambientales».

La siguiente parada es más al norte, también en Galicia, pero «tiene otros elementos más radioactivos que complican su extracción», detalla. «También hay algo en Granada y en las Islas Canarias», señala.

Precisamente, este último punto ha sido lugar de desencuentro entre España y Marruecos. «Hay un monte submarino (Tropic) donde hay una importante cantidad de tierras raras», advierte el investigador del CSIC.

A 4.000 metros bajo el mar, esta reserva natural esconde un importante tesoro de telurio, cobalto y tierras raras. Según varios estudios, la cantidad de telurio, materia esencial para la fabricación de paneles solares, es muy superior a la presente en la corteza terrestre.

Sin embargo hay dos problemas que, de momento, no tienen solución. «No hay tecnología que pueda explotar este monte submarino», revela Gutiérrez. El segundo son las coordenadas de este enclave estratégico.

Tropic forma parte de la cadena montañosa conocida como las «abuelas de Canarias», pero, a diferencia de sus hermanas, se encuentra a unas 269 millas al sur de El Hierro. España solicitó en 2014 a la ONU la ampliación de su plataforma continental a 350 millas náuticas, lo máximo permitido, pero esa petición sigue en estudio y ahora es Marruecos quien, de forma unilateral, ha ampliado la suya -incluyendo aguas saharauis- anexionándose parte de las aguas reclamadas por España.

Problemas ambientales A punto de cumplir 50 años, se redactó en 1973, la Ley de Minas se ha ido actualizando con el paso de los años a través de diferentes Reales Decretos. Los dos últimos llegaron en 2009 y 2018.

El primero de ellos se centra en la gestión de residuos resultantes de las actividades de investigación y aprovechamiento reguladas por la Ley de Minas. «Esto obliga a tener un proyecto de rehabilitación de la mina», explica Gutiérrez. El segundo se elaboró para regular el marco jurídico que asegure una transición justa de la minería del carbón y un desarrollo sostenible de las comarcas mineras.

«Siempre que se habla de desastres mineros se habla de China y eso aquí no ocurre, no se puede hacer», denuncia Gutiérrez. De hecho, España, aseguran los expertos, cuenta con una de las normativas más estrictas en este sentido. «Es obvio que tú no puedes hacer explotaciones en todos los sitios», defiende Manuel Regueiro. Pero, «una situación de conflicto o falta de recursos minerales puede hacer cambiar esa situación», advierte. «Si tomáramos la decisión de no explotarlos, las factorías se pararían y la vida sería peor», añade.

No obstante, todo esto, según el presidente del Colegio de Oficial de Geólogos, se resume en «una cuestión política». En mayo de 2021, el Gobierno dio luz verde a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que prohibió la «exploración, permisos de investigación y concesiones de explotación de hidrocarburos en todo el territorio nacional», reza el articulado de la normativa. «La mayoría de países quieren tener lo que tenemos», apostilla Regueiro.

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