jueves 6/8/20

Las urgencias de la naturaleza siguen ahí

Nunca se había alcanzado tanta concienciación sobre las necesidades del Planeta. El conflicto del calentamiento global se había situado como la gran emergencia. Pero llegó la pandemia del Covid-19 y alteró todas las agendas

La cumbre de Madrid sobre el clima concluyó con el previsible fracaso. Los países huyen de la posibilidad de realizar compromisos concretos. Ya nació herida cuando los principales estados contaminantes enviaron representantes con un perfil de nivel medio bajo. Pero lo que es innegable es que sirvió de plataforma para consolidar aún más el apoyo ciudadano hacia la necesidad de dar respuestas a las emergencias que plantean la sostenibilidad del Planeta.

Pero el efecto pendular, tan habitual en las cosas humanas, ha sido drástico. A medida que avanzaban las semanas del año crecía el temor hacia la propagación del coronavirus desde China. El paso por Italia y su rápida expansión a otros países como España y Reino Unido, y su salto hacia Estados Unidos convirtieron al Covid-19 en el único centro de las preocupaciones de los países. De repente todo se dio la vuelta y llegaron los objetos desechables como los principales elementos de nuestras vidas. Y se generó la neopandemia del plástico, con la apuesta por los envases de un uso y con el empleo de millones de mascarillas y guantes que ahora acabarán en vertederos o incluso en los océanos.

Pero afortunadamente los retos medioambientales se están haciendo un hueco en las políticas de reconstrucción. La Unión Europea, en el fondo milmillonario para intentar recuperar la economía de sus países, incluye como objetivos ineludibles las reformas y las llamadas acciones hacia una transición energética. Las políticas en favor de las renovables tendrán premio en forma de fondos comunitarios y se habilitarán líneas de acción concretas para incentivar las limpias y para frenar el uso de combustibles fósiles.

Pero la crisis económica que ya ha comenzado sí generará problemas en algunos asuntos que parecían muy avanzados. En concreto en el uso del diésel para la automoción. Las medidas para penalizar su uso y para castigar a los conductores con vehículos antiguos deberán aplazarse por el nuevo marco de recesión que ya se ha iniciado.

La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente se había programado este año con la biodiversidad como eje central. Incluso estaba convocada una conferencia monográfica sobre este asunto en la ONU, inicialmente anunciada para el próximo mes de octubre, pero que ha sido pospuesta por la crisis actual.

Las urgencias de la naturaleza siguen ahí