viernes 28.02.2020

De siete hachazos

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Fuerte y fría

Covadonga Sobrino, la descuartizadora del Portillo nunca olvidada

Y de escenarios, a personajes. Si hay una leyenda extensa es la que gira en torno a Covadonga Sobrino, la descuartizadora de León. Mucho se ha hablado del crimen que cometió esta mujer de aspecto inquietante y frío. Pero no todos los que la conocieron son unánimes en esta afirmación. Covadonga regentaba el bar «Ayí», una casona en la baja del Portillo que todavía hoy conserva cierta intriga por sus ventanas y puertas cegadas a cal y canto. Dentro, tuvo que suceder algo terrible que acabó con la vida de la entonces pareja de Covadonga Sobrino, un joven de 26 años de nombre Carlos Fernández Guisiraga , soltero, soldador. Fue de siete hachazos. Hay quien relataba que la víctima era quien daba mala vida a Covadonga, pero lo cierto es que una bronca entre ambos llevó a esta hombruna mujer a matar de siete hachazos al soldador. Luego descuartizó el cuerpo. La reconstrucción del crimen por parte de los agentes de la Guardia Civil determinó que el asesinato sucedió la noche del 3 de mayo de 1975 y que durante el apuñalamiento se encontraba presente un sobrino de Covadonga, que entonces contaba con 15 años de edad. Es probable, incluso, que la discusión comenzara precisamente por culpa del joven. Lo que trascendió durante el juicio en la Audiencia Provincial de León es que Covadonga asestó, ciega de ira, varios hachazos a su víctima con un machete que utilizaba habitualmente para trabajos del bar. Los hechos sucedieron en la parte de la casa dedicada a vivienda. En ese momento entró un cliente, pero fue atendido como si nada. Un domingo, la descuartizadora se llevó a su subrino «de paseo» por caminos vecinales de León y arrojó las partes del cadáver en dos lugares distintos. A los pocos días, un jubilado que buscaba caracoles en la Candamia encontró parte del cuerpo de Carlos envuelto en una bolsa. Cinco días después, un vecino de Vegacervera que todavía vive localizó en una cuneta los demás restos del joven.

El conocido como crimen de la Candamia es otro de los sucesos más brutales conocidos en León. El caso se remonta al 11 de diciembre del año 2000. La víctima, un joven asturiano de 32 años, Jorge Ramón Álvarez , sufrió 105 puñaladas. El fallecido se encontró repentinamente en la calle con un joven. Tras invitarle a unas consumiciones, abandonaron el local y se dirigieron hacia el parque de la Granja, continuando el paseo hasta que la víctima recibió el primer navajazo en la cabeza, al que siguieron el resto. Uno de ellos tenía una longitud de 20 centímetros, desde el esternón hasta el ombligo. Hay un imputado en prisión por estos hechos.

-˜El Argentino-™ de Peranzanes

Violó y mató a la niña que había secuestrado horas antes en Gijón

También se logró encontrar un culpable en el terrible caso del crimen de la niña Celina Rodríguez , de once años de edad. Casi tres años después de que se encontrase su cuerpo, que apareció con signos de ser violada y estrangulada por su agresor, la Audiencia Provincial de Oviedo declaraba culpable del suceso a Valentín Gómez Valledor, apodado como El Argentino . El carácter contradictorio de las numerosas declaraciones ofrecidas por el procesado sobre la desaparición de Celina y las huellas dactilares de la niña y El Argentino halladas en la vivienda-bar del Alto de Ventana pesaron en la sentencia condenatoria que la falta de pruebas concluyentes presentadas por la defensa. El agresor era el menor de tres hermanos que descendían de Peranzanes, aunque residían habitualmente en la población de Fabero. Su apodo viene de su estancia en Argentina, donde cumplió 18 años de prisión antes de ser repatriado a España. La niña fue secuestrada a la salida de su colegio, en Gijón, y se cree que el móvil pudo ser un ajuste de cuentas, puesto que el agresor conocía al padre de la niña. Una vez en prisión, El Argentino y otro reo lograron escapar y mantenerse ocultos durante varios días; el asesino de Celina, en una caravana del Club Náutico de Barrios de Luna. Fueron capturados por separado. Finalmente fue condenado a 36 años de prisión.

El escenario del crimen de la niña Celina fue una caseta que se encuentra junto al puente de las Palomas, sobre el río Sil. Este mismo puente fue testigo de otro trágico suceso. Tuvo lugar en 1998. Antonio Álvarez Frade arrojó a su hijo de tres años desde una altura de 80 metros. Él se tiró unos segundos después.

Un año más tarde, Pilar Valderrey, una mujer de 36 años de edad, era condenada a 15 años de prisión por asesinar a su bebé recién nacido, asfixiándole con una bolsa en el bar que regentaba. El pequeño apareció en un cubo de basura. El magistrado ponente consideró en la sentencia que no se podía aplicar la agravante de parentesco porque la procesada no quería al niño. La pena no fue mayor porque se tuvo en cuenta el consumo de cocaína por parte de la madre, enfermera de profesión, y la depresión que padecía.

Hay amistades peligrosas. Como la de José Manuel Riojano y su compañero de piso. En el 2001 se conocía este asesinato. La agresión se produjo porque Riojano, de 37 años, le recriminó a su víctima que siempre llegaba tarde por salir de copas. Le atontó golpeándole con una botella en la cabeza y después le apuñaló en el abdomen y la tráquea. Tres días después, el asesino, que se encontraba huido, llamó por teléfono a la policía nacional desde Toledo, cogió un tren y se entregó.

Por un malquerer

El pastor que murió en la mejor cacería de su enemigo

Una enemistad acabó al vida del pastor de Fresno de la Vega. El 21 de enero del 2001, José Antonio Rodríguez , pastor de 23 años, aparecía asesinado con tres disparos de escopeta en la cabeza y los glúteos. Su asesino, un agricultor de 32 años, le tendió una trampa a plena luz del día. Taló unos chopos para atravesarlos en la carretera por la que iba a pasar el pastor. Cuando éste bajó del vehículo para apartarlos, Carlos Sandoval prieto apretó el gatillo hasta que le vio muerto.

Un año antes, en el 2000, un malquerer acabó con la vida de una anciana en la capital leonesa. Un jurado popular decidió que Matilde , asistenta de la anciana, la golpeó y acuchilló en su propia casa. La enemistad había empezado un año antes, cuando la anciana despidió a la acusada al sospechar que le sisaba dinero. La condenaron a trece años de prisión.

Otra mujer, Pilar Mazaira, de 50 años de edad, también es la protagonista de otro crimen atroz. Esta vecina de Toreno ingresaba en prisión en mayor del 92 por estrangular en La Coruña a un niño de 12 años. La asesina era deteina días después de descubrirse el cadáver del niño en el interior de una maleta que Mazaira había facturado hacia Madrid.

De siete hachazos