domingo 24/10/21
Entrevista

"Las familias más vulnerables ya sufren los efectos económicos del coronavirus"

La directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children alerta sobre las brechas que se están produciendo
Una mujer pide ayuda para comer este martes en Tegucigalpa (Honduras). GUSTAVO AMADOR
Una mujer pide ayuda para comer este martes en Tegucigalpa (Honduras). GUSTAVO AMADOR

Antes del comienzo de esta crisis sanitaria, en España había 2,4 millones de niños que vivían en una situación de pobreza y exclusión social, según Plataforma de Infancia. Un número que las organizaciones que luchan a favor de los más desfavorecidos temen que se puedan incrementar. Además, el cierre de los colegios es otra de las preocupaciones, como señala Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de la ONG.

-¿Cómo afecta el confinamiento a las familias más vulnerables?

-Se está produciendo un impacto económico. Las familias con hijos que ya estaban en un mayor riesgo de pobreza, con el cese de actividad en muchos sectores y también en la economía sumergida, están sufriendo un mayor impacto. En Save the Children les preguntamos a las familias que nos derivan los servicios sociales. Solo en la primera semana de confinamiento, el 60% ya nos comentaba que ya estaban sufriendo los efectos del coronavirus. En la mayoría de los casos, ambos progenitores habían perdido el empleo.

-¿Los trabajos más vulnerables están unidos a la economía sumergida?

-Sí. Estas personas quedan fuera además de todas las medidas que se han ido tomando. Son chatarreros o mujeres de la limpieza, que seguían trabando sin volver a casa por el miedo a contagiar a sus familias. Y tampoco podían dejar el empleo.

-Luego están los efectos en los niños, que llevan más de un mes sin ir al colegio.

-El cierre ha puesto en evidencia una brecha que ya existía, como la inequidad. La educación era el ascensor social que permitía que todos los niños y las niñas tuvieran las mismas oportunidades. Ya alertábamos hace años que este ascensor no funcionaba muy bien. Se ha visto en la brecha digital. Hemos virado hacia una educación 'online', pero hay que hacerlo poniendo todos los medios para que se haga en la misma medida. El Ministerio de Educación afirmaba que el 40% de los centros escolares no tenían un entorno virtual previo a la crisis. La mayoría de esos centros tiene alumnado vulnerable y sus profesores suelen usar menos internet. El reto de atender a este tipo de estudiantes hace que te olvides de toda la parte tecnológica o de internet a no ser que tengas un apoyo específico. Hay que dar todas las herramientas.

-¿Cómo será ese impacto?

-Todo el mundo está pensando en los de segundo de Bachillerato y la selectividad, si la media va a contar o no, pero hay más problemas. Nuestra experiencia es que el nivel cultural y de formación de los progenitores marca mucho el rendimiento educativo de los hijos. Hay padres que no son capaces de apoyar en esta parte de la educación 'online', otros no saben acceder a la plataforma o no hablan el idioma. No están en igualdad de condiciones.

-¿Se notará en el futuro?

-Los principales problemas de nuestro sistema educativo son las repeticiones, que se ve como una medida eficaz aquí cuando muchos países de nuestro entorno la cuestionan, y el abandono escolar temprano, con una de las tasas más altas de Europa. Uno de los factores para ese abandono es la desvinculación con el centro y hay que evitarlo. Y también creemos que ahora más que nunca es importante que se haga lectivo julio. Si no es posible, al menos unas horas de clase y de ocio asegurando el comedor. Como unos campamentos de verano con un poco más de contenido educativo.

-¿Qué incluya el comedor es fundamental?

-Importantísimo. Las becas comedor no alcanzan, ni de lejos, a los niños que la necesitan. Si la situación económica empeora, la calidad de las comidas en casa de las familias más vulnerables va a descender.

-¿Y el ingreso mínimo vital?

-Es fundamental que se tenga en cuenta a los niños. La prestación por hijo a cargo ha demostrado su eficacia en Reino Unido o Alemania. Es la mejor medida para reducir la pobreza infantil. Las prestaciones contra la pobreza en España no funcionan, como señaló hace unos meses el relator de Naciones unidas, Philip Alston. Por eso, se debería ponderar el número de hijos que forman parte de la unidad familiar.

"Las familias más vulnerables ya sufren los efectos económicos del coronavirus"