miércoles. 01.02.2023

¡Qué buenos los torreznos!

El Gordo generó crisis de ansiedad en Perla, la afortunada peruana que siguió el sorteo en el Teatro Real; la suerte bendijo a Ibrahim, que llegó a España en patera, y Sahagún saboreó la espera con tradición
                      Carmen, de Cambre, emocionada por el Gordo. CABALAR
Carmen, de Cambre, emocionada por el Gordo. CABALAR

El ‘obispo’ de León, Perla, Ibrahim y los torreznos de Sahagún son algunos de los nombres propios que acompañaron ayer a los premios del sorteo extraordinario de Navidad. Juanma López, el peculiar hostelero leonés que regenta el bar Azaila de La Palomera, llegó con tiempo de sobra, y con el atuendo de los mitrados, al Teatro Real para bendecir las bolas, aunque a León apenas le rozó la suerte.

El que no madrugó fue el Gordo. Llegó a la hora del café. Eran las 11.21 de la mañana cuando los niños Alonso Dábalos y Ángel Abaga casaron las bolas del número 05.490 con el premio de cuatro millones de euros por serie (400.000 euros por décimo).

Pasaron varios minutos hasta que Perla, una mujer que estaba en el patio de butacas del Teatro Real, dio un salto de alegría. Inmediatamente, a su alrededor la gente se puso de pie y la aclamó. Ella decía que se había sacado el Gordo. Ante la duda, agitó el décimo que tenía en las manos y cuyos números había leído varias veces para confirmar su suerte. Fue su hijo, cuenta, el que vio la coincidencia entre lo que decían los niños cantores y lo que tenía en sus manos. «Estoy resfriada, no escucho bien, le pedí a él que mirara la pantalla y verificara los números», dice la madre que estuvo al raso tantas horas de invierno para asegurarse un sitio dentro del teatro.

Peruana con varios años de residencia en España, tantos que sus dos hijos han nacido en el país, compró el billete en Asturias este verano. En todo el año fue comprando décimos por distintas ciudades. Alcanza a recordar Valencia y Alicante. «Tengo 95 décimos en el bolso», admitió en ese momento de emoción. «Pero sólo uno del Gordo».

Sus hijos, Yosie y Michel, niños aún, la acompañaban ayer en la mañana y también se mostraban conmovidos y atónitos. «Estamos muy felices y teníamos mucha esperanza al venir aquí», declaró el mayor de los dos.

Fuera del salón, se sentó en el soportal del edificio teatral. Lloraba tras sus gafas de sol, mientras sus hijos sostenían el décimo ganador. Unos 400.000 euros en la palma de la mano ante decenas de desconocidos. El sueño de la casa propia Perla vive de alquiler y con el dinero se comprará una casa en Madrid, «donde estudian los niños», prometió. Agradeció a dios y la atendió el Samur. Con la sorpresa empezó a padecer un ataque de ansiedad que logró domar varios minutos para contar su historia. Dedicada a la limpieza de espacios y oficinas, después de haberse empleado en la hostelería por 20 años, recuenta Perla, su último trabajo fue en el «Palacio de Gobierno y me echaron a la calle. Estoy cobrando el paro», acusa.

Perla dice que había soñado con su padre noches atrás, y en sueños le dijo que jugara y acudiera al sorteo. Pero no es la primera vez que asiste. El año pasado ya estaba en una butaca después de una larga cola, también con los hijos. «El año pasado vinimos y casi me saco el tercer premio», recuerda. «Se ha hecho justicia», afirmaba Perla, que confesó haber tenido otras premoniciones, tantas como para hacer una imitación de talón de banco, en el que ponía el monto del primer premio. Lo sacó de su cartera triunfal para mostrarlo.

Con los sanitarios cerca, Perla intentó recuperarse de una ansiedad que crecía. Pero prefirieron llevarla a Urgencias, para un reconocimiento médico.

El trecho entre la ilusión y la felicidad lo recorrieron ayer Ibrahim, Modi, Luis, Carmen, Basile, Leonor... todos ellos tocados por la suerte en distintos puntos de España. Estas son sus historias. El corazón de Basile Basile, un inmigrante de Roquetas del Mar, se vio agraciado con 400.000 euros al contar con un décimo del Gordo, el 05490. Camionero de profesión, estaba de baja tras sufrir un infarto hace unas semanas, y cree que Dios, de alguna forma, le ha recompensado.

En paro y con siete hijos Modi e Ibrahim, inmigrantes de Gambia, llevaban dos décimos del segundo premio, el 04074, ‘tocado’ con 125.000 euros. Los adquirieron en la Administración número 1 de Olot, en Gerona. Modi, de 57 años, es padre de siete hijos, está en paro y su ilusión es poder comprarse un piso para vivir con su familia. Su amigo Ibrahim llegó a Italia en patera hace cinco años y vino a España en autobús.

En Sahagún, en el epicentro de la España vaciadísima, no llegó ni el Gordo ni un quinto premio. Los sahagunenses aguardaron la llegada del número mágico como manda la tradición, degustando los sabrosos torreznos con los que cada año esperan la llegada de la suerte. Este año no pudo ser... Pero ¡qué ricos estaban los torreznos!

¡Qué buenos los torreznos!
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