jueves 20.02.2020

Una reconversión sin criterio que sólo cumplió la liquidación

Más de un siglo de aportación de la minería a la economía local se ha esfumado.
Más de un siglo de aportación de la minería a la economía local se ha esfumado.

El declive de la minería del carbón comenzó a finales de los años 80 y acabó con la liquidación del sector antes de que le llegara el fin fijado por la Unión Europea, en diciembre de 2018. En 1990, cuando comenzó la sucesión de planes del carbón para «reconvertir» las cuencas, había en activo en la provincia 94 explotaciones de carbón, que daban empleo a 13.000 mineros. En 1998 sólo quedaban unos 8.000 trabajadores directos, aunque el empleo inducido se calculaba en 20.000 trabajadores. A finales de 2017 apenas sobrevivían 8 empresas y menos de 400 mineros (afiliados en su régimen especial).

Antes de que se diera por finiquitada oficialmente la minería, las cuencas había perdido ya más del 35% de sus negocios comerciales e industriales, en un período de sólo diez años. Llegó después el cierre de las explotaciones que quedaban en activo y también el de las centrales térmicas, para acelerar la situación límite de las comarcas mineras.

Que ahora luchan por conseguir una parte de los sustanciosos fondos que la UE prepara para su ‘transición justa’. De momento de la primera partida de 7.500 millones de euros sólo conseguirán 307, a no ser que el Gobierno y las regiones mineras consigan imponer sus criterios a los de los poderos países del Este (con Alemania y Polonia al frente). Que priman en el reparto el tener minas y térmicas en activo. Doble penalización para una España que se empeñó en ser la avanzadilla de la descarbonización.

A mayores el Tribunal de Cuentas acaba de constatar lo que es una realidad palmaria en las cuencas: la sucesión de planes mineros y los 1.786 millones de euros que han destinado a la reindustrialización de las comarcas (al menos sobre el papel) han carecido sucesivamente de un plan estratégico o un criterio para fijar las inversiones y cuantificar su impacto. El descontrol en las subvenciones ha sido la tónica de una cascada de proyectos (muchos de ellos se han quedado en los cajones) que no han servido para la sustituir el monocultivo del carbón por otras alternativas económicas y sociales.

Unos planes que además han adolecido de falta de criterio territorial: Asturias se ha llevado el 51% del total de fondos, León y Palencia apenas el 20%.

El nuevo marco de ‘Transición justa’ liga las ayudas a los proyectos empresariales. Ahora es la iniciativa privada aragonesa la que toma la iniciativa, y León vuelve a quedar de nuevo rezagada.

Mientras, Red Eléctrica presume de un hito en la transición energética: las emisiones de la generación han caído a un mínimo histórico. En diciembre, durante 5 días y por primera vez en la historia eléctrica, no se generó ni un solo megavatio con carbón.

Una reconversión sin criterio que sólo cumplió la liquidación