jueves 19/5/22

La Oca de las bodegas que marcaron Ponferrada

La Destilería diseña un juego de mesa único similar a la cara B del Parchís que recorre 33 de los cerca de cuarenta establecimientos del casco antiguo que fueron el recreo de la juventud ponferradina de los 80 y los 90
                      Carlos Rodríguez muestra uno de los tableros con el Juego de la Oca y las bodegas. L. DE LA MATA
Carlos Rodríguez muestra uno de los tableros con el Juego de la Oca y las bodegas. L. DE LA MATA

Que La Destilería es más que un bar no se le escapa a nadie en Ponferrada. Que es un museo con lo más granado de la historia de la ciudad, tampoco. Sus paredes cuentan sin hablar cómo ha pasado el tiempo en la capital berciana, hablan de lo urbano, lo humano y hasta lo divino o, lo que es lo mismo, aquello que se tiene en un pedestal. Y las bodegas que marcaron las décadas de los 80 y los 90 del siglo pasado están en altura en la mente de todos los que vivieron aquellos años dorados en el casco antiguo de la ciudad, entre las calles Pregoneros y Cruz de Miranda, la plaza de San Lorenzo, la calle de La Obrera y el entorno del Hospital de la Reina. Llegaron a contarse hasta 40 establecimientos que vendían vino a 10 y 15 pesetas y chupitos con nombre propio. Y de esos cuarenta, 33 son ya parte de un juego, el de la Oca, que La Destilería ha creado para seguir haciendo historia.

La idea surgió hace tres meses, cuando un cliente se presentó en el bar «con una fotocopia que había sacado de la Casa de la Juventud de Ponferrada datada en 1985 y que trata sobre las bodegas del casco antiguo», explicó el propietario de La Destilería, Carlos Rodríguez. De la memoria brotaron los recuerdos y de estos, la imaginación. Y ella llevó a diseñar un juego que ha triunfado en la capital berciana. «Pensamos en la Oca porque es muy divertida e invita a compartir y a pasarlo bien entre amigos», dijo Rodríguez. Un juego de mesa de toda la vida como homenaje a una tradición que no difiere mucho de la dinámica de la cara B del parchís. «Con las bodegas pasaba más o menos lo mismo que en la Oca, sabías cuándo empezabas pero no cómo, cuándo ni dónde ibas a acabar», ironizó el dueño de La Destilería.

Se han hecho ya dos ediciones en papel y una edición limitada en madera. De las primeras se han vendido un centenar de unidades y de la segunda, alrededor de una treintena. Nunca el fin fue hacer negocio, sino rendir tributo y recordar «una de las etapas más bonitas de nuestra vida», aseguró Carlos Rodríguez. «En principio, era para nosotros mismos y, al final, hemos tenido que sacar muchas copias porque a la gente le ha gustado y no lo dejan de pedir», añadió. Hay quien lo quiere para jugar y hay quien también ha decidido enmarcarlo para quedarse con el recuerdo. El diseño lo hizo un amigo y la idea es original.

La ruta de las bodegas sobre el tablero de la Oca empieza en El Bodegón y termina en La Golosa. Cada casilla es una. El Pardal, Estaribel, El Punto, El Pescador, La Petisa, Los Templarios, Tabardo, Benito, Yoli, El Filandón, Dimas, Lume Viqueira, Los Arcos, La 84, Falucho, El Peguito, Las Cuadras, San Andrés, El Sordo, Hermanos Prada, Oeste, La Esquina, La Cárcel, El Barín, La Encina, El Picaso, La Obrera, La Bota, Miralrío, Dora. Están todas y el puente y el pozo y las ocas y, desde luego, la cárcel que te lleva a la casilla de salida. De nuevo la reflexión de Carlos Rodríguez: «Sabías cómo empezabas pero no dónde ibas a acabar».

El tradicional «de oca en oca y tiro por que me toca» es ahora ‘de bodega en bodega’ y cuenta la historia de un rito entre chatos de vino, cervezas y chupitos, pinchos de oreja, huevo cocido con pimentón, pan con lacón y pimientos, caldo o sopas de ajo. Las bodegas eran el recreo de aquella juventud que no sabía todavía lo que era el reggaeton. De hecho, se hacía difícil escuchar la música entre la multitud. Pero de sonar, sonaba rock que se fue apagando con los cambios en la normativa sanitaria, las nuevas modas y la mella de la droga. Hoy solo queda una pequeña representación de aquellas bodegas del casco antiguo que La Destilería ha vuelto a recuperar en su afán por impedir que muera lo que ha hecho a Ponferrada ser lo que es.

La Oca de las bodegas que marcaron Ponferrada