jueves 26/5/22
                      El perro Cooper. DL
El perro Cooper. DL

El militar informático Luis E.M, acusado de causar la muerte de su perro Cooper a finales de agosto de 2018, se declaró ayer culpable de haber introducido un trapo en la boca del animal que le taponó la tráquea y provocó su muerte por asfixia, hecho que ha quedado visto para sentencia, por fin, tras la celebración de un juicio que había sufrido hasta la fecha tres suspensiones anteriores.

La vista oral se ha celebrado en el Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid, donde tanto Luis E.M. como su ahora exmujer, Raquel F.R, se han acogido a su derecho de no declarar, si bien el primero ha tomado la palabra para reconocer su culpa mientras que su expareja se ha declarado inocente. Las acusaciones populares personadas en la causa, Defaniva y Libera, también responsabilizan a Raquel de lo ocurrido por el «pacto de silencio» que le llevó a encubrir a su pareja.

Aunque la fecha de la muerte de Cooper se sitúa a finales de mayo de 2018, el esqueleto del cachorro, de seis meses, sin apenas tejidos blandos ya y en muy avanzado estado de descomposición, fue descubierto tirado en el suelo de la cocina de la casa de la pareja, en Santovenia de Pisuerga, el 29 de agosto de ese mismo año tapado con plásticos, una manta y un edredón.

Así lo pudieron constar, atónitas, la entonces presidenta de la asociación Defaniva, Tatiana D.B, y la voluntaria Isabel H.P, quienes acudieron al domicilio de la pareja tras ser alertadas de que el can que le habían dado en adopción cinco meses antes había dejado de ser visto por Santovenia.

La presidenta de Defaniva recordó ayer que fue la propia hija de los acusados, de ocho años, la que contó la triste suerte que había corrido Cooper.

«La pequeña tenía ganas de contarlo y enseguida nos dijo que ‘precioso’ estaba muerto en la cocina», apuntó Tatiana D.B, quien precisó que entonces la madre de la niña, Raquel, se puso un poco nerviosa y les pidió que llevaran una caja.

Dicho y hecho. La voluntaria fue a por una caja de cartón y al regresar al domicilio de los acusados recibió el encargo de la presidenta de Defaniva de llamar a la Guardia Civil porque el cadáver del animal, casi momificado, yacía tirado en el suelo de la cocina.

«PEGABA MUCHO Y MUY FUERTE»

En las primeras conversaciones con la niña, antes de que el padre llegara al domicilio avisado por la Guardia Civil, la voluntaria de Defaniva recuerda que la pequeña les confesó que su progenitor «pegaba mucho y muy fuerte» al cachorrillo, algo que la presidenta de la asociación, tal y como apuntó ayer en su declaración ante la sala, le provocó tal impacto que, «sobrepasada», le llevó finalmente a dejar el cargo tras siete años al frente.

Una vez expuestas las tesficales y la pericial de la médico forense, quien ratificó que el militar acusado padece un Trastorno Explosivo Intermitente (TEI) que dificulta el control de sus impulsos ante situaciones estresantes, la fiscal del caso acordó rebajar de un año a ocho meses la petición de cárcel para Luis E.M. y de tres años a dos y medio la inhabilitación para ejercer profesión, oficio o comercio relacionado con los animales.

La acusadora pública, que no pide pena para la ahora exmujer, justificó la rebaja solicitada para el militar —es informático en la base de El Empecinado, en Santovenia— en el trastorno que padece y que «disminuye las bases de su imputabilidad». La abogada de Luis E.M. ha pedido entre 89 y 45 días de cárcel a sustituir por trabajos en beneficio de la comunidad.

Las acusaciones populares, Defaniva y Libera mantuvieron su solicitud de tres años y ocho meses de cárcel para el militar por un delito continuado de maltrato animal y otro de maltrato con resultado de muerte. Para la exmujer, a la que inicialmente pedían idéntica condena, rebajaron la pena tras ser informadas de que en la sentencia de divorcio se acredita que Raquel sufría violencia machista.

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