miércoles. 08.02.2023

La Fundación Secretariado Gitano ha cambiado de mando debido a la jubilación de Pedro Puente. Por primera vez una mujer toma las riendas de la Asociación. Sara Giménez Giménez es la actual presidenta del Secretariado, Sara es licenciada en Derecho y además es diputada nacional por Ciudadanos. Esta mujer gitana lleva en colaboración con la Fundación desde hace más de 18 años. Sus orígenes son humildes, proviene de una familia de vendedores ambulantes y a través de una historia de superación personal consiguió llegar a lo más alto de su profesión.

«Un giro en la representación», esto es lo que supone el cambio de mando, explica Sara. La fundación promueve los horizontes gitanos y su cultura y tiene extensión en todo el territorio nacional. Los valores de igualdad e integración son los estandartes que promueve Sara Giménez al frente de la Fundación, además de fomentar la inclusión de la mujer gitana en los parámetros funcionales de la sociedad. «Unas mismas oportunidades me permitieron sacar la carrera y como yo, las mujeres y los hombres gitanos deben conseguir una igualdad en los derechos», comenta la presidenta del Secretariado gitano.

La asociación dentro de los las marcas propuestas apuesta por la asociación intercultural y el trabajo unido con las diferentes asociaciones, tanto gitanas como no gitanas: «Trabajar en una misma linea a través de la política para que se contemple una representación en la sociedad», resume Sara como uno de los objetivos principales del Secretariado.

El discurso de odio

La racialización y la discriminación sobre el pueblo gitano es un hecho social histórico y notorio, los barómetros apuntan a un alto porcentaje de rechazo al colectivo, «queremos trabajar en ello para mejorar estos indicios», esclarece Giménez. El discurso antigitano es un frente que desde la asociación se trata de desmontar esas barreras que impiden una colaboración y una aceptación de la cultura y la forma de vida del pueblo gitano.

La pandemia

La crisis sanitaria ha supuesto un abismo para muchas de las familias gitanas, «Las familias no tenían para comer, los vendedores ambulantes se quedaron sin trabajo», Sara comenta como consecuencias directas del confinamiento este tipo de situaciones de exclusión social dentro del colectivo. La crisis también ha afectado a los sectores de baja cualificación donde un alto porcentaje de la población gitana desarrolla su vida laboral. La recesión en empleos como camarero ha supuesto una bajada en los niveles de empleo de la etnia gitana. Desde la asociación se abrió un fondo de emergencia para solventar la problemática de la malnutrición y la falta de recursos que afectaba a muchos hogares durante el confinamiento, unas cifras que rondaban al 40% de los encuestados, de los 110.000 participantes. Este fondo monetario supuso una gran diferencia para muchas familias y ayudó a miles de gitanos a sobrellevar esta situación tan compleja.

La comunidad gitana

La población gitana residente en el país es muy diversa y heterogénea. Los casi un millón de gitanos se extienden por todo el territorio nacional y dentro de las comunidades hay muchas diferencias culturales y sociales.

La cultura gitana tiene como dogma de su forma de vida el respeto por los ancianos y la veneración por la familia que representa el principal tronco de la etnia. La comunidad cada vez apuesta más por valores progresistas y más adecuados a los tiempos, aunque en la diversidad todavía quedan muchos núcleos conservadores, pese a esto, en los últimos 30 o 40 años ha habido cambios externos e internos que mejoran la aceptación de la imagen de la población gitana y la integración de la mujer que tanto había quedado relegada dentro de los núcleos gitanos.

Una mujer al frente del Secretariado Gitano
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