sábado 04.07.2020

El cine regresa a los pueblos

Los productores Alberto Alba y Evaristo Fuertes llevan a toda la provincia películas y documentales de autor leonés en una singular iniciativa de pantallas ambulantes.
El cine regresa a los pueblos

La iniciativa no ha podido ser mejor bautizada en la única tierra que cuenta con un refrán que dice: ‘En agosto, frío en el rostro’. Se trata de Cine al fresco, un proyecto de películas al aire libre que recoge el legado de aquellos antiguos proyectores ambulantes que recorrían villas y aldeas mostrando las maravillas del cinematógrafo y que hoy, convertidos a la nueva religión digital, ofrecen en alta definición y por toda la provincia filmes con denominación de origen a los que resulta muy difícil acceder por otras vías.

Detrás de Cine al fresco están dos leoneses con un largo recorrido en el mundo de la producción audiovisual, Alberto Alba Lago y Evaristo Fuertes Marcos, quienes llevaban tiempo preparando una idea que fructificó este verano con la primera de las proyecciones, concretamente en la plaza de Garrafe de Torío. «Proponemos acercar toda esta experiencia que tenemos en torno al mundo del cine, y del cine leonés en concreto, al mundo rural, de forma que cualquier persona, en cualquier pueblo y por pequeño que sea, tenga la posibilidad de disfrutar de películas —explica Evaristo Fuertes— y tenga acceso a la obra de directores, actores y productores leoneses, que son muchos y muy buenos, y en gran parte desconocidos». En este punto desgrana Alba nombres ‘clásicos’ del audiovisual leonés (Julio Suárez, Sánchez Valdés, Florencio Aparicio o el mismo Chema Sarmiento), pero también habla de una cantera de profesionales «que son mucho más conocidos en Portugal o en Francia que en León», como por ejemplo los documentalistas Chus Domínguez o Raúl Díez Alaejos. Precisamente del segundo, junto a Luis Alaejos, es Palacio. Un extraño viaje por la extravagancia, la locura y el humor —premio del Público en el Documenta Madrid del 2009 y premio al mejor Documental Urban TV de La Casa Encendida ese mismo año—, fue la cinta que inauguró las sesiones de Cine al fresco el pasado sábado en Garrafe. Pero apellidos como Taibo, Largen o Gullón también aparecen entre los favoritos de este dúo de emprendedores. Y así, aunque la idea esté enfocada principalmente al fomento del cine leonés, la empresa está abierta a las necesidades y deseos de ayuntamientos, juntas vecinales y asociaciones culturales a través de www.cinealfresco.com: «Técnicamente podemos exhibir a la perfección películas más convencionales, aunque eso, claro está, encarece el pase por el tema de los derechos de autor», objeta Alba, quien constata cómo los cines de pueblo «por desgracia, han ido cerrando uno tras otro».

Una pantalla de 35 metros cuadrados con dos torres elevadoras, un proyector de alta definición que ofrece gran calidad de imagen y un buen equipo de sonido son las herramientas con las que cuentan Alba y Fuertes para llevar el séptimo arte al agro leonés, oferta que ya cuenta con numerosas localidades interesadas. «Lo bueno de esto es que cualquier pueblo puede tener su propio festival de cine, adaptado a sus posibilidades», reflexiona Alberto Alba. Y es que no sólo las plazas públicas, o una amplia rinconada, son susceptibles de acoger alguna de estas proyecciones en las noches de verano, también en otras épocas del año, en los interiores de casas de cultura, casas de concejo y sedes de juntas vecinales se podría instalar esta infraestructura, según hacen constar sus creadores.

Cada uno de los espectadores, como antaño, se llevó el pasado sábado su propia silla para asistir al evento. Eso sí, dos ancianas se pusieron la chaquetina comentando: «Pues sí que es cine ‘al fresco’, sí...».

El cine regresa a los pueblos