miércoles. 06.07.2022
LA ENTREVISTA

«Estamos en una guerra permanente que se libra de muchas maneras»

La mesa del coronel es el nombre del nuevo programa que Cuatro estrena mañana, a las 22.45 horas, que dirigirá el militar leonés Pedro Baños
El militar leonés Pedro Baños en el escenario del programa 'La mesa del coronel'. MEDIASET

Autor de los ensayos Así se domina el mundo y El dominio mundial —ambas publicadas con Ariel— promete convertir las noches de los domingos en un escenario en el que mostrar los nuevos campos de batalla en los que se decide la suerte de la vida cotidiana de los españoles. En esta entrevista deja claro que el mundo que conocíamos ha desaparecido a pesar de que el relato que nos cuentan siga siendo el mismo y alerta de que España tiene que decidir qué papel quiere adoptar en el nuevo orden mundial que está a punto de nacer.

 

—¿Cómo surge la idea de dedicar un espacio a la geoestrategia?

 

—Yo hacía un programa por internet, pero dejé de hacerlo porque la persona que me prestaba apoyo tecnológico lo dejó. Todos los invitados eran expertos de primerísima linea, expertos que acudían sin cobrar nada porque todos eran amigos. Iker Jiménez, a cuyo programa yo acudía una vez al mes, lanzaba entonces su productora y me propuso que fuera el primer programa de su nueva productora. A todos los directivos de Cuatro les encantó la idea porque es un programa totalmente disruptivo. Están muy ilusionados. Ahora, hay que ver la reacción de la audiencia.

 

—¿Cómo lo define?

 

—No ha habido ningún programa serio sobre el Brexit, por ejemplo. Nosotros llegamos para ocupar ese espacio, un lugar en el que hablar de diplomacia, de geoestrategia, de economía, con expertos pero cerca de la audiencia, de manera entretenida y en profundidad, con rigor.

 

—Ha elegido un nombre sugerente: ‘La mesa del coronel’.

 

—Sí. Es el primer programa en el que el presentador es un militar, extremo totalmente inédito en el mundo, al menos en Europa.

 

—Parece que el Ejército está al margen de la sociedad, pero está claro que su actividad nos afecta en todos los aspectos de nuestra vida.

 

—En este mundo globalizado, queramos o no, nos afecta absolutamente todo lo que afecta al Ejército y a la geoestrategia. Piense de qué manera nos cambiará la vida el brexit, o cómo nos modificaría una guerra con Irán.

 

—Las guerras no se libran ya en los campos de batalla o, por decirlo de otra manera, el campo de batalla ha llegado ya a otras esferas.

 

—Dentro de lo que es el concepto bélico hay distintos niveles: el táctico, que es el enfrentamiento directo con el enemigo, el operacional, y el estratégico. Además, está el nivel estratégico-político, que sería la geoestrategia. Hay militares en todos los ámbitos, desde el táctico al geopolítico. Hay militares que tienen que dirigir las grandes operaciones, las grandes batallas. Es algo que la población tiene que conocer porque, al no existir el servicio militar obligatorio, el Ejército se ha convertido en un gran desconocido y, a pesar de los esfuerzos del Ejército, es algo que no ha calado en la sociedad.

 

—A través de lo que llamamos Cultura de Defensa.

 

—Exacto. Hay servidores del Estado dentro de las Fuerzas Armadas absolutamente valiosos, tanto en la tropa como entre los oficiales. A eso hay que darle un valor y puede hacerse a través de pedagogía indirecta, gracias a programas de este tipo.

 

—¿Hasta qué punto el peso del Ejército en la sociedad española es suficiente?

 

—El Ejército debe evolucionar y adaptarse a los tiempos modernos. El de hoy es un ejército distinto, cada vez más digitalizado. El cibersoldado requiere cada vez de más medios y la realidad es que el principal valor que tiene hoy el Ejército es el soldado, pero los medios materiales faltan muchos recursos. Si queremos tener una Defensa bien garantizada, entonces hay que invertir, hay que destinar medios en ámbitos muy diversos. ¿Quién vigila, por ejemplo los cables submarinos de fibra óptica? Eso hay que controlarlo. Hay misiones que no se saben transmitir de manera conveniente a la ciudadanía, más allá del combatiente tradicional.

 

—¿Debería el Ejército explicar que la imagen tradicional hace tiempo que ha quedado atrás?

 

—Hoy en día estamos en una guerra permanente que se libra de muchas maneras. Una de ellas es la guerra comercial, económica, que se escapa del territorio militar, pero hay otro que es el ciberespacio y, de hecho, las Fuerzas Armadas tienen el mando en ciberdefensa, que es la defensa de todo nuestro espacio cibernético. Eso es algo que hay que transmitir. Nos debemos dar cuenta de que el mundo no es un lugar ideal y alguien tiene que protegernos. Hay muchas amenazas.

 

—¿Cree que con las nuevas guerras que se libran debería iniciarse la reducción de tropa y aumentar la oficialidad, los expertos?

 

—Yo creo que hay que buscar el equilibrio. Para eso hay que buscar las amenazas concretas y actuar en consecuencia. A lo mejor, para manejar una consola de un dron que está a cientos de miles de kilómetros de distancia, hay grandísimos profesionales de tropa. Necesitamos gente especializada en campos muy concretos e invertir en las capacidades de cada uno.

 

—Se habla mucho de Rusia, a usted le han acusado de prorruso. ¿Los enemigos de España son los tradicionales?¿Nuestros aliados son los de siempre o las fuerzas han cambiado?

 

—Estamos en un momento de reconfiguración mundial, d equilibrios de poder. Ahora hay potencias que piden ocupar un lugar que antes ostentaba Estados Unidos y Europa es un lugar en descomposición con poco peso específico en el mundo. Yo he dicho en muchas ocasiones que la UE está cometiendo el grandísimo error de enfrentarse a Rusia y convertirse en el próximo campo de batalla entre Estados Unidos y Rusia. Rusia para nosotros sería una grandísima ventaja, con un mercado fabuloso. Tenemos el acceso por carretera, y de hecho, España ha perdido muchos miles de millones de euros por dejar de vender frutas y verduras a Rusia. ¿Qué sucede? Cada vez hay más voces en Europa que dicen lo mismo. Eso es lo que ha dicho Macron en el último G7, exactamente lo mismo que por lo que a mí me acusaron de ser un agente del Kremlin.

 

—Está claro que la jugada de Boris Johnson es acordar con Estados Unidos y aquí nos queda un continente anclado en el pasado con una socialdemocracia difícil de asumir. Alemania irá a lo suyo...

 

—Alemania ya va a lo suyo. De hecho, Trump ya ha insultado a la señora Merkel por este motivo. Alemania garantiza su suministro de gas directamente desde Rusia. Esa relación nunca ha dejado de existir. Lo que ocurre es que algunos hemos caído en la trampa de ir al enfrentamiento. No tenemos ninguna necesidad de enfrentarnos a Rusia y, por supuesto, hay que pensar que estamos en una manipulación constante.

 

—Estamos en una ficción absoluta. Las noticias se han convertido en propaganda.

 

—Absolutamente. Las noticias son desinformación y propaganda y, además, las consumimos sin problema. Los medios están condicionados y manipulados por una sola linea de pensamiento. Muchas veces nos magnifican problemas de manera esperpéntica mientras esconden otros.

 

—¿Hay quintacolumnistas de potencias mundiales entre nuestros políticos y los grandes líderes de opinión?

 

—Lamentablemente hay muchos. Unos de forma inocente y otros como mercenarios. No solamente por parte de un país sino de muchos. Al servir a intereses foráneos, perjudican a su país y aquí hay casos múltiples que no vamos a citar.

 

—Se ha hablado mucho de Cataluña, pero hay otros que no se ven.

 

—Sí, de Rusia se habló mucho. Se dijo que estaba detrás del tema catalán. Yo salí diciendo que por favor no nos dejáramos arrastrar. Si hubiera sido así, el CNI y la Embajada habrían actuado y no pasó nada. Hay que ser prudentes y pensar cuáles son los intereses de España. Somos una grandísima nación, pero podemos serlo aún más y tener una voz aún más fuerte.

 

—Al final, España huye del peso de la púrpura y estamos albur de lo que nos marcan. No tenemos una acción exterior propia.

 

—Hay que redoblar los esfuerzos en Hispanoamérica y dejar de llamarlo Latinoamérica, que fue una invención de los franceses para arrebatárnosla como zona de influencia. Nos metemos en la rampa nosotros mismos. Nos ha pasado con la leyenda negra y con todos los sambenitos que nos cuentan, que nos cuelan y que consumimos con pasividad e indolencia. Hay lugares que nos han quitado y que son nuestros por historia, por cultura, por lengua, por tradiciones, por religión. Incluso en África. Ahí está Guinea Ecuatorial. El Magreb, que nos interesa por muchos motivos y con los que tenemos que estrechar lazos.

 

—Y dejar de pensar en que Europa es un lugar de aliados naturales.

 

—Es que a veces los vecinos no son nuestros mejores amigos. No debemos dejarnos arrastrar por los intereses de los demás, ni acudir a conflictos que no son nuestros y que lo único a lo que llevan es a beneficiar intereses geopolíticos de otras potencias.

 

—¿Hacia dónde miramos?

 

—Con China, por ejemplo, es una potencia con la que no debemos dejar de contar porque es la potencia que prima y que va a seguir primando. Lo han hecho muy bien y nos va a arrastrar a los demás. No podemos dejar de tener una relación con ella, con nuestros objetivos y la prudencia debida. Hay que mantener el equilibrio y pensar dónde tenemos mayor ascendente.

 

—León corre el peligro de desaparecer. ¿Qué deberíamos explotar para salir adelante?

 

—León, como otras capitales de provincia, se está convirtiendo casi en un geriátrico. Hay que buscar fórmulas para que estas ciudades sobrevivan. León tiene que buscar micronichos de alta especialización en los que seas imbatible y hoy en día con la digitalización eso se puede hacer en cualquier rincón del mundo. Siempre hemos sido un nudo de comunicaciones muy importante y ahora, además, puedes estar conectado con cualquier lugar del mundo. Necesitamos, eso sí, del apoyo institucional. Igual que hablamos de cuestiones de estado,las corporaciones municipales deberían tener ciertos temas en los que hubiera continuidad.

«Estamos en una guerra permanente que se libra de muchas maneras»
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