viernes 05.06.2020
Un clásico vivo

Galdós solo ante el ojo del buen lector

Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1842-Madrid, 1920) es un clásico más vivo que nunca que en pleno centenario se convierte en analista crucial de España. León tuvo sitio en la obra del autor, y en la Biblioteca de Pinilla han volcado su labor reciente en la lectura de ‘Misericordia’. Un intelectual máximo.
La Biblioteca Municipal de Pinilla dependiente de Cultura de San Andrés del Rabanedo celebra exitosos clubes de lectura dirigidos por Encina González. DL
La Biblioteca Municipal de Pinilla dependiente de Cultura de San Andrés del Rabanedo celebra exitosos clubes de lectura dirigidos por Encina González. DL

Hay en Benito Pérez Galdós una forma de pensar España que parece que está escrito mañana. Decía Joaquín Casalduero sobre su novela Misericordia: «Su amargo pesimismo al contemplar la realidad española, se deshace en ironía, optimismo y bondad al soñar en un futuro mejor». Escribió en este periódico Rogelio Blanco: «La presencia leonesa en la obra galdosiana se inscribe sobre todo tras el nombre, bien de profesores (Lázaro Bardón, Fernando de Castro o Gumersindo de Azcárate), bien de clérigos (los obispos Albarca y López Peláez, el cura de La Bañeza, Muñoz Torreros o Ruiz Padrón), bien de empresarios o políticos (Sierra-Pambley, el maragato Alonso Cordero o el relojero Losada), así como de reyes del viejo Reino (Alfonso V, Alfonso IX y su esposa Berenguela o de Guzmán el Bueno), sin olvidar al berciano Enrique Gil y Carrasco».

Esto es, hay un Benito Pérez Galdós que lo inunda todo de conocimiento.

Pero desde las altas cotas de la intelectualidad, Pérez Galdós llega al lector curioso con tal potencia que en un lugar de León el homenaje del centenario del autor canario venerado en Madrid no pasó por alto, porque en la biblioteca de Pinilla cazan las buenas ideas al vuelo. «Propusimos leer Misericordia. Fue un placer leer una obra clásica y en este caso de Pérez Galdós», dice la artífice de todo: Encina González, bibliotecaria y responsable de la Biblioteca Municipal de Pinilla, dependiente de la Concejalía de Cultura de San Andrés del Rabanedo, y con la colaboración imprescindible de Yolanda Silva, técnico auxiliar en la biblioteca.

Visión total de España
Lázaro Bardón, De Castro, Gumersindo de Azcárate o Albarca conectan León con el autor

Así ocurre que a veces lo que parece simple se convierte en un paso de gigante llevado por un autor monumental de tan largo recorrido como sus Episodios Nacionales o una tan intensa trayectoria pública para un hombre fallecido a los 72 años.

Pero en este alto de la Biblioteca de Pinilla, de la mano de Galdós llegaron a ese Madrid de más baja intensidad pero igual de imprescindible: la calle Toledo frecuentada por la protagonista, la zona comercial de tienda tras tienda, la iglesia de San Sebastián descrita perfectamente al comienzo de la novela en la esquina entre la calle de Huertas y la Plaza del Ángel.

Galdós dejó jugosos comentarios de los lectores coordinados por González y Silva. Así, para uno de ellos, José Luis, «leyendo Misericordia de Galdós me he dado cuenta de que se estaba reproduciendo hoy, ayer, la misma situación que en 1897». O dice Sofía: «He disfrutado leyendo a Galdós, pues el humor y la ironía no faltan. Pero también he aprendido sobre la forma de vida de miseria», advierte.

Da tanto de sí Benito Pérez Galdós que seguirán las actividades. Si al igual que en los grandes salones de las capitales de su vida se recrea su trayectoria, en una biblioteca de León la voz del autor resuena en presente.

Galdós solo ante el ojo del buen lector