sábado. 04.02.2023

Opinión | cristina fanjul

Leer a Albert Camus es aventurarse en el alma humana. El autor de La peste es una de las excepciones de la literatura. Sin él, la historia del pensamiento humano sería otra. Sí, puede que sea de perogrullo, pero ha habido muy pocos con su habilidad para reflejar las simas de la conciencia del hombre. La culpa, el dolor, el absurdo ante la conciencia, la impotencia y el desgarro ante una existencia incomprensible... y la piedad. Porque una de las características de la obra de Camus es la compasión hacia sus semejantes, muy alejada de la fría intelectualidad con la que Sartre observaba el mundo. Es el pensamiento del mediodía, expresado en El hombre rebelde , el libro en el que se aleja del autor de Las moscas y defiende que la verdadera generosidad con el futuro consiste en dár­selo todo al presente. Mi preferido, El primer hombre , su obra póstuma, esa en la que rinde tributo a su madre -”«Hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia»-” y a su infancia, a la orfandad, al mar en llamas bajo el cielo de Argel.

Medio siglo sin Albert Camus
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