domingo 22/5/22
Literatura

El mejor perseguidor de Gamoneda

Pujante Corbalán publica su libro premiado con el ‘Gerardo Diego’
Antonio Gamoneda junto a la réplica de la placa conmemorativa que figura desde ayer en Oviedo en su casa natal en la calle Melquíades Álvarez. J. L. CEREIJIDO
Antonio Gamoneda, en Madrid en febrero de 2020, en la presentación de ‘La pobreza’. BENITO ORDÓÑEZ

Como una estancia poética, el tiempo aparece en Vértigo y Luz, Sublimidad y Sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda, libro de Rubén Pujante Corbalán, como precisión definitiva de su obra. Aunque también queda claro en este trabajo, un amplio ensayo editado por Pretextos, que en el caso de Gamoneda hay una obra humana y literaria completa y conectada.

Como cuando el mismo protagonista de esta publicación se refiere a la memoria como fuente de su creación, que luego él expone sin necesidad del dato cronológico, puesto que hay todo un juego servido entre el poema, el papel y Gamoneda. El caso es que la genialidad del asturleonés genera pasiones, vocaciones y premios, puesto que el autor de Vértigo y Luz, Sublimidad y Sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda, es el último Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria.

Pujante Corbalán hizo también su tesis doctoral sobre Gamoneda. Así que he aquí el último libro fundamental sobre el poeta más importante de las letras leonesas. Y aparece así de igual forma el perfecto perseguidor de Antonio Gamoneda, como estudioso riguroso y erudito de su obra, que logra también generalizar la creación para contextualizarla en el mundo poético. Tiene interés por tanto en este libro de premio, el qué y el quién como combinación perfecta y acertada.

Así, lo que pretende Rubén Pujante es aportar más a lo que se ha escrito sobre Gamoneda. Y lo hace desde una óptica complementaria a las numerosas aproximaciones que existen sobre el poeta, circunscribiendo el estudio a un corpus que se corresponde con la llamada edad de la vejez o ciclo de senectud. Se parte así de la premisa de que los periodos creativos finales poseen unas características propias y diferenciales con respecto a las edades anteriores, al tiempo que se afianza y acrecienta la estela crítica generada en torno a las obras concebidas desde las postrimerías.

La aportación que el lector encuentra en este ensayo se articula, en particular, sobre la idea de una creación entendida como música de la memoria, siendo este enunciado la variante de una de las divisas más reconocibles del autor: que la es un «arte de la memoria», indica el autor en el libro.

Mecanismos Gamonedianos

Memoria y música como la que se escucha, precisamente, cuando se oye al propio Gamoneda recitar sus poemas y que en la sensación directa se aprecia como conjunción de lo que dice y cuenta como hecho sensorial. «Dentro de esta perspectiva, se propone la reflexión y análisis exhaustivo de dos mecanismos rítmico-semánticos del lenguaje poético de Gamoneda: de una parte, la fascinante vinculación con la sublimidad y las distintas formas de lo sublime; de otra, la presencia y reiteración de las transposiciones sensoriales o imágenes sinestésicas. Entre los dos rasgos parecen producirse, de hecho, implicaciones que refuerzan la impronta y horizonte estético compartido de esta específica música de la memoria gamonediana», añade. Tal vez, como conclusión sobre este análisis, se permita llegar a la certeza de que los títulos marcan las épocas de Gamoneda para apuntar su carrera como obra maestra.

El mejor perseguidor de Gamoneda
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