viernes 28.02.2020

Cuando todos pueden andar sobre la nieve

La estación de Leitariegos avanza en su programa de acercar el esquí a jóvenes con alguna discapacidad Ya recibe también a alumnos de centros de la vecina Asturias y de Galicia.
Cuando todos pueden andar sobre la nieve

georgino fernández | león

Cuando se contempla la vida desde una silla de ruedas todo tiene un ritmo mucho más pausado. Las cosas no se aceleran, marchan parejas al caminar, y tienen un discurrir mucho más lento. Es así. Sensaciones normales para la mayoría —hablamos de niños— como subirse a una bicicleta o ponerse unos patines y lanzarse por una pendiente «a tope» están vetadas para algunos. ¿Para siempre? Ahora ya no con el programa de la estación de esquí de Leitariegos, en el valle de Laciana, para acercar la nieve y sus muchas sensaciones a jóvenes con alguna discapacidad física y psíquica.

Los resultados son —están siendo— magníficos. «En la silla, cuando bajan por la nieve, notan la velocidad, sienten el aire en la cara y les cambia la expresión, sonríen, porque son sensaciones nuevas para ellos», comenta Jaime Mesa, uno de los responsables de Leitariegos y coordinador de estas actividades.

María Martín Granizo, un ejemplo de superación, compitiendo. DL

«El esquí alpino adaptado —añade— es la práctica del esquí con un material específico que permite a las personas con discapacidad física poder disfrutar del mismo modo que cualquier otra persona. El esquí adaptado proporciona a sus practicantes sensaciones de deslizamiento, velocidad y libertad, haciendo de su práctica una gran experiencia . Esta modalidad hace que las personas discapacitadas puedan sentir estas experiencias consiguiendo grandes beneficios como son la rehabilitación de la discapacidad o evitar que aumente dicha capacidad disminuida. También la normalización de su vida en relación de la de las personas no discapacitadas (integración) y el desarrollo y mejora de la autonomía personal, así como de la autoestima de la persona».

La Escuela cuenta con varios profesores que además de ser técnicos en deportes de invierno de esquí alpino tienen una formación reglada y específica de esquí adaptado para personas que presentan algún tipo de discapacidad, tanto física como psíquica. Algunos no necesitan nada salvo el equipo habitual en una estación de esquí y otros, como los jóvenes que acudieron esta semana de la localidad asturiana de Pola de Allande, precisan aparataje (sillas especiales con esquíes) para que se puedan impartir clases con ellos.

«Siempre hay algún profesor con cada alumno o con cada grupo que les explican una serie de nociones básicas para que sepan como inclinarse, mantengan el equilibro y cojan confianza poco a poco sobre la nieve. Al final acaban bajando por todas las pistas pero siempre están controlados por un profesor», señaló Mesa. «Lo que intentamos es dar un servicio completo a todos los usuarios y entre ellos a los discapacitados».

Rubén Díaz con Pablo, un joven asturiano de Pola de Allande, en Leitariegos. DL
Roberto, con la silla que permite esquiar a discapacitados. DL

Esta iniciativa ya caló en el momento de su estreno y ahora cada vez tiene más recorrido como lo prueba que este año hayan pasado ya por la estación lacianiega alumnos de centro especiales de Galicia (Aspnais Lugo) y de la vecina Asturias, de Pola de Allande. «Este año han sido bastantes los que han venido. Tenemos desde niños que nunca antes habían estado en la nieve a niñas como María Martín Granizo que están compitiendo en su categoría. Días atrás, precisamente, vino un colegio asturiano de Pola de Allande, un centro de educación especial que trajo a cerca de treinta chavales. Hay niños con autismo, otros que vienen en silla de ruedas.... más que enseñarles a esquiar de una forma rigurosa de lo que se trata es de conocer la estación, disfrutar de la sensación del deslizamiento y también ayudarles a interactuar con el resto de compañeros».

La agenda de esta semana se ha centrado en alumnos de Asprona Bierzo y Aspnais Lugo. En la nieve no hay diferencias, cuando se deslizan sobre los esquís todo cambia. «Ya no son discapacitados no necesitan ninguna aceptación, son como todos cuando se deslizan».

No es de extrañar que esta actividad menos conocida de Leitariegos tenga cada vez una mayor aceptación y que el número de usuarios siga creciendo. «Hace cinco o seis años esto no se veía», asegura Mesa rotundo.

El trabajo sin duda es duro pero la recompensa grande. Sobre todo en lo emotivo, en lo personal. «En su primer contacto con la nieve la verdad es que bajan encantados. Hay muchos niños y jóvenes que nunca han hecho deporte y su cara de felicidad —y más la de sus padres— es la mejor recompensa para todos los monitores.

«El año pasado llegó un niño que apenas podía caminar. Empezó con la silla para discapacitados y este año se atrevió incluso a hacerlo sin silla. Su progresión fue enorme y sus padres felices por verle así», recordó el responsable de la estación que agradeció la implicación de los monitores con titulación específica para este tipo de chicos: Rubén, Roberto, Hugo y Montse.

«Nuestra idea es seguir formando profesores y traer cada vez a un mayor número a la estación. Es algo bueno para que la Escuela crezca y ofrezca más servicios», manifestó al tiempo que solicitó una mayor implicación de las instituciones sobre todo para disponer del aparataje que es necesario dado que en la zona no existe ningún sitio donde se pueda disponer de material.

Un grupo de jóvenes de Asprona Bierzo y de Aspnais de Lugo. DL

A la izquierda Montse, la monitora, con su pequeña alumna Noelia. A la derecha, Montse enseñando a esquiar al grupo de Asprona.

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