jueves. 02.02.2023
Ni el cansancio acumulado por el sobreesfuerzo de subir tan rápido al Vinson, ni la conciencia de regresar con los deberes hechos y sin necesidad de arriesgar más hacen que Jesús Calleja y sus nuevos amigos, Andy y Juan Diego, dejen de buscar nuevos retos. «En los dos días que tenemos antes de que llegue la avioneta como está previsto, si nos da tiempo y podemos por las fuerzas y la climatología, subiremos otra montaña cercana», desvela. «Esta noche para vosotros, como máximo en ocho horas, estaremos en el campo base, tras desmontar el 2 y el 1. Lo primero que tendremos es una cascada de hielo, que es lo más difícil. Bajamos muy cansados y cargados con 35 kilos desde el campo 1, salvando en total un desnivel de más de 2.200 metros de altitud de una vez», explica. «De toda la gente que ha venido somos los únicos que bajamos ya, y por donde hemos subido no va nadie», añade. Lo extremo de las condiciones en las que se desenvuelven, cansados y exhaustos, en un medio totalmente hostil y sin piedad lo delata el hecho de que viven temperaturas de no menos de -30º, con vientos de entre 40 y 80 kilómetros por hora a veces, que ocasionan que la sensación térmica eleve el frío hasta entre -60º y -88º. Es arriesgado por lo tanto moverse entre campamentos, porque se tarda un tiempo precioso en montar si te pilla la tempestad: «Al llegar al campo 2, en un momento así, casi no nos dio tiempo a vestirnos por la ventolera. Estábamos montando las tiendas, y en esas condiciones hay que hacerlo en menos de un minuto, porque no puedes con los guantes; e inmediatamente tienes que encender un calentador químico para no congelarte y poder sobrevivir. Equivocarte o no es cuestión de vida o muerte».

«Si nos da tiempo y podemos, en estosdos días subiremos a otra montaña»
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