martes 22/9/20

Las infraestructuras españolas envejecen por falta de mantenimiento

Cada vez son más las voces, incluido el Gobierno, que claman a favor de sostener lo ya construido
Trazado de la autovía que une León con Benavente. RAMIRO
Trazado de la autovía que une León con Benavente. RAMIRO

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha sido la última institución en advertirlo: las infraestructuras españolas necesitan mantenimiento de manera urgente. «La fuerte caída de las inversiones que se ha producido desde 2012 ha provocado que la inversión bruta anual no cubra la depreciación del stock», avisa en su último informe sobre la materia, para añadir: «Si durante la próxima década la inversión se mantiene en los niveles actuales, la capacidad de prestar servicios de las infraestructuras se reducirá de forma relevante». En concreto, la institución advierte de que desde 2010 la inversión bruta en infraestructuras se mantiene por debajo del 50% de los niveles de la década anterior y añade que con este ritmo de formación de capital público no se garantiza el mantenimiento de los obras, lo que las merma y envejece.

Las infraestructuras del país están, de hecho, envejeciendo rápido. Si en el año 2000 menos del 40% de las obras públicas tenían menos de diez años, en 2018 ya alcanzaban el 61,5%. Las infraestructuras de más de 20 años han pasado de representar el 16,6% a ser el 24,3% en el mismo periodo.

Y la AIReF alerta de que, en el caso de mantener las deprimidas inversiones actuales durante la próxima década, en el año 2030 el porcentaje de activos que tendrían al menos diez años superaría el 80% y más de la mitad (56,7%) tendría veinte o más años, es decir, «habrían perdido la mayor parte de su capacidad de prestar servicios». La institución afirma que éste sería un fenómeno que afectaría a todo tipo de infraestructuras. Ello tendría lugar en un país que ha realizado un ímprobo esfuerzo inversor en las últimas décadas, pese a que venga flaqueando en los últimos años. Desde 1985 hasta 2018 se han destinado 340.000 millones de euros a infraestructuras en España. Este periodo se inicia con menos de 5.000 millones de euros al año de inversión; marcó máximos en 2009, con 23.819 millones; y la cifra ha quedado reducida a poco más de 6.600 millones en 2018.

Ginés de Rus y Angel de la Fuente, en un informe de Fedea, ponían el acento en los errores que se han cometido en España: se han invertido enormes cantidades de recursos en la construcción de infraestructuras punteras, pero éstas «a menudo resultan redundantes o excesivas en relación con las necesidades», al tiempo que persisten déficits de equipamientos necesarios en otras áreas y se descuida el mantenimiento de redes esenciales de transporte o de aguas. «A pesar de que la dotación de infraestructuras española está por encima de la media europea, en muchos casos su mantenimiento se ha descuidado a la vez que se realizaban grandes inversiones en obras de dudosa rentabilidad social», insisten. De Rus y De la Fuente hablan, sin ambages, de «crónica desatención» al mantenimiento de infraestructuras hidráulicas y de transporte.

Las infraestructuras españolas envejecen por falta de mantenimiento