jueves. 29.09.2022

Mes y medio después de que la Audiencia Nacional confirmara el auto de procesamiento de la familia Pujol, que será juzgada por organización criminal y blanqueo, el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, pide «perdón». Lo hace a través de un libro-entrevista (‘Entre el dolor y la esperanza’ -Grup62-), con el periodista Vicenç Villatoro, donde el expresidente de Cataluña desgrana su testamento personal y político. Pujol se siente «culpable» por haber cometido un «error», producto de la «ligereza y la desidia». Eso sí, niega ser un «corrupto».

Se trata de la misma línea argumental que ha mantenido desde que un 25 de julio de 2014 soltó la bomba, al confesar que había mantenido una fortuna oculta al fisco en Andorra durante décadas. Dice que el dinero que tenía en un banco andorrano era la famosa ‘deixa’ (legado) de su padre, que no lo tocó ni lo gastó nunca y que ese dinero no tenía nada que ver con su actividad política. Es su versión. Está por ver qué acaba sentenciando la Audiencia Nacional cuando juzgue a todo el clan familiar.

Asegura que está preparado para ir a la cárcel, pero no para soportar «la vergüenza pública».

«Había cosas que había que hacer, porque obligaba Hacienda, pero siempre decía, ‘mañana lo haré’, y ese mañana nunca llegaba», confiesa en el libro, presentado en Barcelona sin la presencia del protagonista, nonagenario, que se ha «apartado» de la vida pública.

«Por mi parte no ha habido corrupción», señala. E incluso afirma que desde que entró en política, en los años 70, su patrimonio decreció. En lo personal reconoce no haber sido un buen padre, no porque no quisiera a sus hijos, sino porque siempre estuvo ocupado con sus responsabilidades públicas.

El libro recoge esa doble vertiente, la personal y la política. Pujol reivindica su legado, su obra, como presidente de Cataluña desde 1980 hasta 2003. Habla de «orgullo» y de «éxito colectivo», aunque admite que Cataluña puede que esté en «peligro».

«Tengo más fe en Cataluña que en mí mismo», asevera. Afirma que no es independentista, propone volver al Estatut de 2006 y se desmarca de la vía «radical» de Carles Puigdemont.

«Cataluña no tiene suficiente fuerza para obtener la independencia», reconoce. «Tenemos derecho a plantear la reivindicación, pero también hay que estar abiertos a fórmulas no independentistas», remata Jordi Pujol.

Jordi Pujol pide perdón por ocultar su fortuna y dice que no es ‘indepe’
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