sábado 28/5/22

El juez del caso mascarillas ha rechazado imputar a la delegada de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Engracia Hidalgo, o a la alto cargo municipal que negoció los contratos investigados por supuesta estafa con los que los dos empresarios imputados se embolsaron 6,6 millones en comisiones.

El titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, Adolfo Carretero, ha desestimado la petición formulada por Podemos, acusación popular, que quería investigar si la delegada de Hacienda y Personal pudo haber prevaricado al ser la responsable municipal que firmó el convenio con la empresa funeraria para materializar los contratos de material sanitario investigados.

Un convenio que, según el juez, es «totalmente ajeno» a la investigación, sin que haya pruebas de que se utilizaron este tipo de contratos para eludir el control de los pagos anticipados. Es más, advierte de que si prosperase esta imputación, debería hacer lo mismo con todos los firmantes del convenio y que sería prospectivo.

Tampoco ve motivos el magistrado para imputar ningún delito a Elena Collado, coordinadora general de Presupuestos y Recursos Humanos del Ayuntamiento de Madrid, a quien cita como testigo el 27 de mayo.

ENGAÑADA POR MEDINA Y LUCEÑO

«Ninguna prueba existe de que la señora Collado se apropiase de dinero público o permitiese que los investigados se apropiasen del mismo», dice el juez en el auto.

Como también mantiene la Fiscalía, el juez cree que Collado fue «engañada» por los dos empresarios investigados, Luis Medina y Alberto Luceño, quienes «ocultaron» el importe de «sus desmesuradas comisiones que inflaron el precio de los contratos» de compraventa de material sanitario que suscribieron con el Ayuntamiento a través de la empresa Leno en plena pandemia.

El juez sostiene que Collado actuó de «buena fe» y que tenía la «imperiosa necesidad» de traer material sanitario «para evitar más muertes» por la covid sin que se le pueda exigir, «en el momento más álgido de la pandemia con miles de muertos, exhaustivas comprobaciones» cuando «no había un criterio prefijado» en torno al precio, que «oscilaba continuamente, llegando a ser muy alto».

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