miércoles. 06.07.2022

El juez militar ve delito en el accidente mortal del caza de la Patrulla Águila

Investiga al Ejército del Aire por imprudencia grave al permitir acrobacias con nubosidad

Vuelco a la investigación del accidente del caza C-101 que utilizaba la Patrulla Águila, ocurrido el 26 de agosto de 2019 frente a la costa de La Manga y en el que falleció el comandante Francisco Marín. El Juzgado Togado Militar Territorial número 14 ha elevado las diligencias previas a sumario tras apreciar la presunta comisión de un delito contra la eficacia del servicio. El instructor indaga si hubo imprudencia grave tras conocerse el informe pericial de la defensa que apuntaba a la «responsabilidad directa» del Ejército del Aire en el trágico suceso.

Según el auto, el juez togado, tras año y medio de instrucción, ha apreciado la existencia de indicios delictivos en la causa del accidente. En concreto, asegura que las diligencias que hasta la fecha se han practicado llevan a considerar que, «al parecer», las condiciones meteorológicas existentes aquella mañana «no permitían ejecutar la maniobra de picado con las debidas condiciones de seguridad».

Esta circunstancia, añade, obliga a conocer si el piloto estaba al tanto de las mismas, así como el grado de supervisión y control que, en su caso, la torre de control de la Base de San Javier tenía sobre las maniobras efectuadas.

El documento aportado en noviembre pasado por la defensa de Marín —que tuvo el papel de ‘Solo’ en la unidad de exhibiciones, esto es, el encargado de realizar las maniobras más arriesgadas— recoge como causa primaria la falta de diligencia de la organización del Ejército del Aire en la planificación del vuelo. Afirma que no se establecieron «los mínimos meteorológicos de techo o de nubosidad y de visibilidad mediante el cual esta organización hubiera definido la operación y práctica de la maniobra de picado de forma segura».

Esta mala praxis, prosigue el informe pericial, permitió al comandante Marín —de 43 años, casado y con un hijo— iniciar la maniobra en una condición de nubosidad que cubría más de la mitad del cielo. Esta circunstancia provocó «la pérdida de visibilidad en los tres planos mientras volaba entre nubes a baja altura, conduciendo esta situación al escenario de la desorientación espacial y al accidente». En la estación meteorológica se recogió a las 8.39 horas del día del siniestro «nubosidad abundante a 2.000 pies».

El juez militar ve delito en el accidente mortal del caza de la Patrulla Águila
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