martes 29/9/20

Un monarca sin rumbo fijo

Cuando la Casa Real hizo público el lunes a media tarde que don Juan Carlos de Borbón abandonaría España para liberar de presión a Felipe VI, en realidad, el anterior jefe del Estado ya había salido del país rumbo a un destino desconocido. Incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo ayer ignorar dónde se encuentra y dejó la pelota en el tejado de la Zarzuela, que guarda silencio sobre su paradero.

En la Casa Real explican que la marcha del emérito corresponde a una decisión personal y se circunscribe a su vida privada, toda vez que renunció a la institucional en junio de 2019 y que ya no cuenta con asignación pública.

Y mientras unos y otros hacen cábalas -la prensa lusa apunta a que está en Estoril, donde pasó parte de su infancia-, su círculo más cercano lo sitúa en la República Dominicana, un destino muy recurrente desde su abdicación en 2014. Sol, campos de golf y, lo más importante, lejos del escrutinio público.

Don Juan Carlos se habría trasladado el domingo a la localidad pontevedresa de Sanxenxo, lugar que ha frecuentado durante los últimos años por la amistad que le une a Pedro Campos y donde practica vela. Desde ahí, según informa ABC, se habría desplazado a Oporto para tomar un avión y viajar a Santo Domingo. Aunque el país caribeño sigue en estado de emergencia por el coronavirus, su presidente Danilo Medina reabrió las fronteras hace un mes a los viajeros internacionales.

La intención del rey emérito sería la de alojarse temporalmente en Casa de Campo, un lujoso complejo residencial que el clan Fanjul, una conocida familia cubana afincada en Miami y que hizo fortuna gracias a las plantaciones de azúcar, posee en La Romana. Allí suelen recalar aristócratas, políticos, multimillonarios y artistas. En este ‘resort’ caribeño, el padre de Felipe VI tiene hasta una avenida con su nombre, que él mismo inauguró en 2015 acompañado por la familia propietaria y el mandatario dominicano. Con Pepe Fanjul, el segundo de cuatro hermanos, y su mujer Emilia, el monarca mantiene una estrecha amistad desde hace más de medio siglo.

Un monarca sin rumbo fijo