lunes 23/5/22

Pedro Arriola hizo de la discreción una de sus señas de identidad. Siempre prefirió el segundo plano, lejos del foco, a estar en la primera línea de la política. El economista y sociólogo falleció ayer en Madrid a los 74 años. Era esposo de Celia Villalobos, exalcaldesa de Málaga por el PP.

No ambicionó nunca cargos a pesar de que no le faltaron oportunidades para haberse sentado en el sillón azul de los ministros bajo los mandatos de José María Aznar y Mariano Rajoy, los dos expresidentes del Gobierno a los que asesoró desde que a finales de los ochenta del pasado siglo fichó por el PP como consultor. Un puesto, el de gurú, oráculo o brujo —algunos de los calificativos con los que solían referirse a él—, que alimentó la leyenda entorno a su figura, aunque él rehuía el protagonismo y las entrevistas. El ejemplo de su prudencia lo resume su frase: ‘Lo que puedo contar no tiene interés y lo que tiene interés no lo puedo contar’.

Fue autor de una de las frases que forman parte de la historia reciente de la política española, el famoso ‘váyase, señor González’, asesor en Aznar y Rajoy, a los que llevó a la Moncloa, e interlocutor del Gobierno en las conversaciones con ETA durante la tregua anunciada por la banda terrorista, que intentó asesinar en dos ocasiones a Villalobos.

Se lleva consigo muchos secretos de la historia reciente de este país.

Muere Pedro Arriola, el estratega discreto de Aznar y Rajoy
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