sábado 10/4/21

El PSC quiere aglutinar el voto moderado con el exministro

Los vetos cruzados que han marcado toda la campaña para las elecciones de mañana en Cataluña y la fragmentación del voto a la que apuntan las encuestas hacen que resulte complicado imaginar quién será el próximo presidente de la Generalitat, por eso los socialistas prefieren centrarse de momento en lo inmediato: cuál será la fuerza política más votada. Y creen estar en condiciones de ganar esa batalla, en buena medida, gracias a la estrategia electoral de las demás fuerzas en liza.

No es casual que Salvador Illa haya comparado en los últimos días la firma de un compromiso, por parte de los independentistas, para no pactar en ningún caso un Gobierno con su partido, con «la foto de Colón» del PP, Cs y Vox contra el Ejecutivo de Sánchez. En el PSOE siempre han creído que la unidad de acción de las derechas jugó a su favor en la campaña de 2019, que el miedo a Vox les permitió aglutinar mucho voto moderado y que cierta sensación de que las críticas contra el jefe del Ejecutivo eran desmesuradas acabó beneficiándoles, aunque en ningún caso lograran alcanzar el porcentaje de voto que vaticinaban en la Moncloa; ni el 28 de abril ni, menos aún, el 10 de noviembre.

Ahora, también el PSC piensa que el «todos contra Illa» puede ayudarles a convencer a muchos de los desencantados que en 2017 contribuyeron a hacer de Ciudadanos la primera fuerza del Parlament, por un lado, y, por otro, a movilizar a su electorado tradicional, aunque sobre este segundo punto haya, según admiten, menos esperanzas.

Si en algo coinciden todas las previsiones es en que la participación será determinante mañana en Cataluña y, a priori, todo apunta a que hay más riesgo de que se produzca el abstencionismo entre los no nacionalistas que entre el secesionismo. | PAULA DE LAS HERAS

El PSC quiere aglutinar el voto moderado con el exministro