miércoles 14/4/21

Samper: «Es una violencia desbocada e inaudita»

El conseller de Interior, Miquel Sàmper, ha mostrado ayer su preocupación tras constatar que en los últimos días se está viendo «una violencia desbocada e inaudita» entre los alborotadores que actúan en Cataluña, y ha advertido de que «ahora estaríamos hablando de un muerto» si anoche llega a explotar la furgoneta de la Guardia Urbana a la que se prendió fuego en la Rambla de Barcelona.

«El momento es de dificultad extrema y requiere de paz, tranquilidad y dejar que la policía haga su trabajo», señaló Samper.

La preocupación por los graves incidentes es extrema entre los comerciantes y empresarios barceloneses, especialmente los que tienen sus negocios en el centro de la ciudad, perjudicados reiteradamente por destrozos y saqueos durante las protestas.

Luis Sans, presidente de la Asociación de Comerciantes del Paseo de Gracia, entidad que agrupa a unos 180 establecimientos de esta emblemática vía, ha dicho que «el asalto a un cuartel» marca un antes y un después, pues es una acción que no se ha visto hasta ahora en ninguno de los disturbios registrados en otras ciudades europeas y que supone «un riesgo de que el país se nos vaya de las manos».

«Hay un salto cualitativo —remarcó Sans—. Nunca se había dado el asalto a una comisaría de la policía, ni en los disturbios de París ni en los de Eindhoven de hace un mes. En ningún sitio de Europa se ha atacado una comisaría. Aquí ya llevamos la comisaría de Vic de los Mossos —el pasado 16 de febrero— y, anoche, la de Barcelona», de la Guardia Urbana.

El Gremio de Hoteles de Barcelona ha condenado también los graves daños en el hotel NH ubicado en la Rambla de Catalunya, en el que se lanzó asimismo líquido inflamable, y ha considerado «inadmisible que las administraciones competentes no muestren una postura y una actitud firme e inequívoca contra estos hechos», permitiendo así «que se sucedan».

Mientras, la ANC se manifestó para presionar a ERC y a Junts para que pacten ya la formación de gobierno.

Samper: «Es una violencia desbocada e inaudita»