domingo 15.09.2019

Sánchez pospone a septiembre el inicio de las negociaciones para la investidura

Sánchez pospone a septiembre el inicio de las negociaciones para la investidura

ander azpiroz | madrid


Pedro Sánchez está dispuesto a apurar al máximo los plazos para intentar una nueva investidura, tanto que, de finalmente darse el debate, apunta incluso a superar en cuanto a incertidumbre a la de Mariano Rajoy en octubre de 2016, que se produjo apenas cuatro días antes de ir a unas terceras elecciones generales consecutivas.


El líder del PSOE adelantó a principios de mes su intención de entrevistarse a lo largo de esta semana en Bilbao con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. No lo ha hecho y tampoco tiene previsto hacerlo la próxima, según informó la ministra Isabel Celaá tras el Consejo de Ministros. Falta ya solo un mes para que se convoquen las que serían los cuartos comicios en cuatro años, pero, de momento, Sánchez continuará con las reuniones con colectivos sociales que comenzó el 5 de agosto. Será a partir de septiembre cuando se retomen los contactos políticos para, en base al programa que está elaborando el PSOE, proponer un Gobierno monocolor apoyado desde fuera por Unidas Podemos, una «trágala» que la formación morada volvió a descartar el pasado miércoles en una carta que envió a sus militantes, los mismos que ya votaron de forma mayoritaria en una consulta interna apoyar sólo un Ejecutivo de coalición. «La posición de ‘o como yo digo o elecciones’ no solo es irresponsable, sino que está llamada al fracaso», señala la dirección podemista en la misiva. Pese a esta advertencia del que hasta hace semanas era su socio preferente, el Gobierno mantiene que el dilema entre el Ejecutivo de coalición o las nuevas elecciones es falso. «Hay muchas fórmulas que merece la pena explorar», insistió Celaá. La portavoz del Ejecutivo se ajustó al guión de lo que tanto Sánchez como Carmen Calvo han venido repitiendo desde finales de julio: «Hay suficiente desconfianza como para que no resulte transitable esa opción de coalición, pero hay otras opciones en las que sí queremos acercar posiciones, y es la del programa».



«Aún hay tiempo»


La ministra insistió en que, pese a que el reloj corre, «todavía hay tiempo» y que, en cualquier caso, «los plazos los marca quien más responsabilidad tiene y quien obtuvo el mejor resultado en las elecciones generales, que es el presidente». Unidas Podemos no piensa lo mismo. Tras casi un mes de espera con la mirada puesta en un teléfono que no suena, Pablo Iglesias movió ficha el martes al enviar una nueva propuesta de Gobierno en la que su formación ocuparía una vicepresidencia social y tres ministerios.


El documento, de 119 páginas, era una propuesta inicial sobre la que sentarse de nuevo a negociar pero el PSOE tardó apenas tres horas en rechazarlo, para desconcierto podemista. Este viernes Podemos volvió a insistir en que es necesario iniciar los contactos a la mayor brevedad posible. El partido morado está dispuesto a ceder respecto a la propuesta del martes — «pretendemos ponerlo fácil», dijo Pablo Echenique— y eso que en la dirección del partido se considera que la renuncia de su líder a entrar en el Consejo de Ministro, una posibilidad que vetó Sánchez, fue ya la mayor cesión que se podía haber hecho.


El problema, insisten en Podemos, es que para alcanzar un punto de acuerdo hace falta una negociación prolongada y sin prisas, todo lo contrario de lo que ocurrió en la investidura de julio, donde Iglesias llegó a lanzar su última oferta desde la tribuna del Congreso y apenas unos minutos antes de procederse a la segunda votación. «Estuvimos cerca y lo que faltó fue tiempo», recordó Echenique sobre esa investidura. Unidas Podemos es junto a Esquerra el factor clave para sacar adelante la investidura del líder socialista. No obstante, será con toda probabilidad la última formación con la que contacte el candidato. La estrategia de Sánchez pasa por reunir el mayor número de apoyos posibles para luego llamar a la puerta de Unidas Podemos en una posición de fuerza.

Sánchez pospone a septiembre el inicio de las negociaciones para la investidura