viernes. 30.09.2022

Una novela inesperada y divertida

UN CALCETÍN DE LANA ROJO José A. Ramírez Lozano Editorial Menoscuarto. Palencia 2019. Premio Camilo José Cela 2017. 192 pp.

Dentro de la amplia bibliografía de José A. Ramírez Lozano, es sorprendente esta novela, tan lejana a esos ambientes habituales de sus libros, pero de gran amenidad, especialmente el inesperado comienzo, casi in medias res: «Ignacio Andía no esperaba que un calcetín rojo de lana fuera a cambiar su vida ni que sus artes de pesca se volvieran de repente tan provechosos». La sorpresa crece, cuando conocemos a Ignacio Andía, un traductor vasco, tímido, «hecho al arrimo de las bestias». Y el novelista perfila jocosamente su retrato: «Había puesto en comunicación a cientos de lectores de distintas lenguas sin ser capaz él de comunicarse».

La bendita forma de ser de Andía se trastoca de inmediato: se deja caer el primer calcetín, rojo por más señas, al fondo del patio. Todo se complica por dos detalles nuevos: en el fondo vive una colonia de chinos y un perro pekinés. La originalidad de la trama y el sentido humorístico se enriquecen cuando la convivencia de los personajes empieza a depender del espacio en el que viven: se rumorean cosas extrañas y duras de los chinos, que parecen querer colonizar España. Frente a ellos, en semisecreto, ocurren cosas inesperadas, cargadas de humor, provocadas en principio por los orientales. Y se va descubriendo la fauna humana recluida, de hombres y mujeres agobiados por la dureza y la vulgaridad del vivir diario. Pero no todo es malo: La timidez de Andía el traductor, tan aficionado a monólogos personales, como pensando en sí mismo, conoce a Sofía, nombre de claras connotaciones y de exquisito sentido de la convivencia. Ella es la sabiduría, el amor y el revivir de Andía. Felizmente, no desaparecen las complicaciones argumentales en la obra, siguiendo su ritmo narrativo. Todo tendrá un final feliz, a pesar del terrible suceso que sufre Andía y la propia Sofía, que descubre al final, inesperadamente un mensaje casi subliminal al comprar unos calzoncillos… «los calzoncillos traían una (etiqueta) en castellano que decía: «Estoy bien. Te quiero. Made in China».

Una novela inesperada y divertida
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