domingo 18/4/21

Reino Unido quebrará el Acuerdo de Retirada con la Unión Europea

El nuevo ministro para el Brexit inicia su mandato alterando el protocolo norirlandés
Imagen de David Frost durante las negociaciones del Brexit. OLIVIER HOSLET

El Gobierno británico ha decidido extender los llamados «periodos de gracia» para el establecimiento de diferentes controles aduaneros entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sin consulta previa con la Unión Europea. La decisión se llevaría a cabo a partir del 1 de abril y hasta el mes de octubre, y constituiría una quiebra del Acuerdo de Retirada.

La extensión del tiempo en el que no se aplican todos los controles fue uno de los asuntos centrales en la reunión que mantuvieron el vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, y el ministro británico, Michael Gove, el 24 de febrero. El dirigente comunitario prometió flexibilidad, pero exigió también que Reino Unido proveyese los datos sobre movimientos aduaneros que contemplan los acuerdos.

Londres anunció su decisión —«parte de la pragmática y proporcionada implementación del Protocolo sobre Irlanda del Norte»— en una declaración publicada por el portavoz del Gobierno sobre asuntos norirlandeses en la Cámara de los Lores, mientras la política del país se concentraba en la presentación del Presupuesto. No informó tampoco al Gobierno de Dublín. Directivos de las asociaciones de comerciantes o transportistas de la región se van acostumbrando al aumento de trámites burocrátricos provocados por el ‘brexit’ y señalan que el mayor problema es la falta de preparación de los comerciantes de Gran Bretaña. Los controles aduaneros son necesarios porque Irlanda del Norte pertenece tras el Acuerdo de Retirada a las uniones aduaneras británica y comunitaria.

La decisión unilateral coincide con el ascenso de David Frost, negociador británico ante la UE, a la posición de ministro responsable de la gestión del ‘brexit’, en sustitución de Gove. Frost y su equipo habrían tenido un papel fundamental en la inclusión por Boris Johnson, en una ley de 2020, de cláusulas que permitían a ministros británicos abolir las normas del Acuerdo de Retirada. Fueron finalmente retiradas.

«Es la segunda vez que el Gobierno de Reino Unido se dispone a quebrar la ley internacional», señala en un comunicado el vicepresidente Sefcovic, que no fue previamente notificado de la decisión. «Y es un claro alejamiento del enfoque constructivo que ha prevalecido hasta ahora. Debilita el trabajo del Comité Conjunto y la confianza necesaria para una cooperación basada en soluciones». La creación de controles entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte o en la frontera entre las dos Irlandas es la consecuencia inevitable del ‘brexit’, que fue rechazado por la mayoría de los votantes en la región británica y apoyado por buena parte del unionismo.

Un movimiento para la abolición de los controles y del Protocolo es alentado por el Partido Democrático Unionista, que encabeza el Ejecutivo compartido de Belfast y es el único partido regional que apoyó el ‘brexit’ en el referéndum de 2016.

Coincidiendo con la protesta unionista y la decisión del Gobierno de Johnson de cambiar los términos del Acuerdo, un consejo de «grupos lealistas» —autores de múltiples crímenes durante las tres décadas de guerra terrorista— envió una carta al primer ministro advirtiéndole de que han retirado su apoyo al acuerdo de paz de 1998 «hasta que nuestros derechos sean restaurados». La carta se compromete con protestas «pacíficas y democráticas» contra el Protocolo.

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