miércoles. 17.08.2022
Crimen de La Torre

«¡Chulo, llegas el último y te llevas a la chica, pringao!»

Una disputa por una joven motivó la pelea que desencadenó el crimen de La Torre
Lugar donde ocurrió el crimen. FERNANDO OTERO

La pelea que derivó en el crimen de La Torre se inició por un incidente con una joven que pasaba por la zona donde se estaba celebrando el botellón y que buscó refugio en el grupo del fallecido ante conductas de cierto hostigamiento por parte del grupo del agresor.

La muchacha declaró que en torno a las 2.15 de la madrugada del día 16 de mayo regresaba a casa caminando sola cuando a la altura de la Avenida de la Universidad observó que había dos coches estacionados a la altura de los merenderos. «Me preguntó que a dónde iba y le contesté que a él no le importaba. Entonces empezaron a acercarse los demás», dijo en referencia al grupo que acompañaba al acusado.

«Me puse nerviosa porque si me iba para mi casa, seguro que venían conmigo y me agobié». Así que se inventó que había gente en la zona del hipermercado que queda junto al lugar de los hechos «para que se fueran y me dejaran en paz». Aún así, el varón que la interpeló en primer lugar (luego identificado como el autor de la puñalada mortal) le preguntó si tenía novio. «Otro de ellos se arrodilló, me cogió la mano y me dijo que me casara con él, haciendo el tonto. «Dejadla ya, que se va a pensar lo que no es», dijo otro amigo.

Testimonio de la joven

«Me puse nerviosa porque si iba para mi casa, seguro que venían conmigo y me agobié»

Pidió ayuda a un conocido que estaba en la zona:. «Me cogió del hombro y me sentí aliviada. Me preguntó si les conocía y le dije que de hacía solo un par de minutos». El recién llegado se dio cuenta de que la joven no estaba cómoda y la tensión aumentó cuando el presunto autor del crimen la asió por la cintura. Su amigo se la llevó para poner tierra de por medio.

El grupo del agresor reaccionó de forma agresiva: «¡Chulo, más que chulo, que llegas el último y te llevas a la chica diciendo que es tu novia! ¡Pues a ver, dale un beso!». El acompañante recibió un puñetazo en la cara. Se inició entonces una discusión entre los dos grupos, en la que repentinamente un amigo del autor confeso del crimen esgrimió una navaja y trató de atacar al joven que había prestado auxilio a la muchacha.

Tono irónico

Otro de sus amigos se arrodilló, me cogió la mano y me dijo que si me casaba con él»

«Venga hombre, ¡vámonos todos y pedidles perdón!», gritó uno de los integrantes del bloque agresor. En la rueda de reconocimiento posterior, la afectada reconoció al autor confeso del crimen como el varón que se dirigió a ella en primer lugar, que fue también quien la cogió por la cintura y el autor del puñetazo en la cara al joven que trataba de proteger a la muchacha.

A continuación se desencadenó una segunda refriega. En el transcurso de la misma, un puñetazo rompió la nariz al autor confeso. «Se volvió loco, sacó una navaja y se puso a seguir a uno de los otros», declaró un amigo del agresor. «De repente apareció gritando: ‘¡Corred, que le he pinchado!’ y nos fuimos en dos coches». El resto ya es conocido.

«¡Chulo, llegas el último y te llevas a la chica, pringao!»