domingo. 27.11.2022

—Estamos en un momento decisivo para repartir los fondos europeos que se van a dedicar a la despoblación cree la Junta que la provincia de León, no como provincia pero quizás si parte de su territorio, va a tener acceso a estos fondos según la estrategia que está preparando el Gobierno.

—Creo que sería obligado porque entre otras cosas los fondos tienen que atender algunos aspectos esenciales como son el Green Deal, la digitalización... En esos aspectos la provincia de León tiene un campo amplio para presentar muchos proyectos. Estamos un poco expectantes a ver cómo se reparte porque cuando uno pone los fondos sin más, sin anestesia, sin presupuesto, pues nos quedamos un poco sorprendidos. Yo creía que esos fondos eran contra proyecto. Tú presentas un proyecto y accedes a esos fondos. De repente nos encontramos que han colocado en el presupuesto del Estado estos fondos, lo cual no ha dejado de sorprendernos. Yo espero que esto no sea así y que en ese reparto toda la Comunidad y todas las provincias de la Comunidad tengan su parte, entre otras cosas porque las grandes líneas del reparto de estos fondos coinciden mucho con las grandes líneas que necesita la Comunidad.

—Ha mantenido recientemente una reunión sobre la ordenación del territorio con el presidente y el vicepresidente de la Diputación de León. ¿Qué propuestas le han trasladado?

—Estamos pendientes de recogerlas por escrito. En la tramitación de la reforma lo que les hemos dicho a todas las diputaciones es que esta ordenación del territorio va a ir de abajo a arriba. Van a ser los municipios los que decidan cuál es su mapa, cómo se mancomunan, vamos a disminuir los requisitos y a intentar evitar la sensación de que se impone desde el Palacio de la Asunción un mapa. Al revés. Un mapa surge del territorio.

—León, con su extensión territorial y su orografía, ¿cuál es el número de ayuntamientos óptimo que debería tener que todos los servicios lleguen a todos los vecinos?

Desarrollo rural
«Bajada de impuestos, reducción de trámites, una ley de pequeños municipios...»
 

—Se ha cambiado el número y se han rebajado las exigencias. No vamos a tener números mágicos porque se van a tener en cuenta isocronas distintas según la orografía y según el territorio. Por tanto todo lo que era rigidez en el proyecto anterior, en este queremos que sea flexible. Queremos que empiece a andar. Nuestra intención con este proceso no es acabar el mapa en esta legislatura, sino echar a andar y que la gente vea que rodando poco a poco el proceso marcha.

—El planteamiento inicial deja una isocrona de 30 minutos para que un ciudadano acceda a cualquier servicio, ¿cómo va a acceder de los pueblos a esos servicios, cómo se van a poder desplazar si no tienen medio de transporte propio?

—Hay dos aspectos diferentes. Unos son los servicios municipales y otros son los autonómicos. Es difícil tener un mapa hecho si todavía no has hecho la ordenación. Lo primero es hacer la ordenación del territorio. El transporte a la demanda tendrá que ajustar a esa nueva estructura. Pero hagamos las cosas desde abajo. Si hacemos primero el transporte y todavía no tenemos hecho el mapa estamos haciendo la casa por el tejado. La atención primaria ya no va a marcar las estructuras.

Realidad
«Ninguna estrategia razonable puede pasar por el mantenimiento de los 6.000 municipios»

—Es consciente de que esta agrupación de municipios terminará con pueblos abandonados, con gente que decida abandonar su hogar para vivir en un sitio con más facilidades. ¿Cree que es el precio a pagar?

—¿Vamos a acabar con municipios abandonados? No. Ya están. Nuestra estrategia tiene que ser realista. Es intentar fijar población, revertir el crecimiento vegetativo de la Comunidad a lo largo de esta legislatura. No perder cada año 6.000 personas como se han perdido en el conjunto del año pasado. Pero ninguna estrategia razonable puede pasar por el mantenimiento de los 6.000 municipios que tenemos porque la demografía es la que es, la edad media es la que es, la esperanza de vida es la que es y nuestra intención es que en esas mancomunidades haya siempre un municipio donde la gente tenga servicios para establecer su futuro profesional. La estrategia fundamental contra el reto demográfico no es la estrategia de los servicios, ya lo hemos dicho muchas veces. Es la estrategia del trabajo, de la oportunidad de desarrollo personal y profesional en el entorno rural. Y eso pasa por una serie de aspectos. Tenemos que centrarnos en esa estrategia, con bajada de impuestos, reducción de trámites, una ley de pequeños municipios que les permita tomar decisiones de una manera mucho más racional, les permita gestionar su deuda y su ahorro. No podemos plantear una estrategia que no se ajuste a la realidad porque sería una estrategia destinada al fracaso.

—Usted dijo que las corporaciones provinciales, las diputaciones, no servían a las personas sino que servían a los partidos. Desde su puesto de vicepresidente, ahora ya un tiempo de gestión, ¿sigue de acuerdo con esas palabras?

—Estoy de acuerdo con muchos presidentes de diputación que creen que es bueno cambiar el sistema de elección. Nuestra crítica fundamental es que es un método de elección indirecto. Eso siempre hace que debas un favor. Son mayoría los presidentes que piensan igual y que además creen que no debería contar la capital ni aquellos municipios que no se benefician de la Diputación. No tiene mucho sentido que tengamos como portavoz o miembro de la Diputación a gente que vive en una ciudad de 20.000 habitantes por ejemplo. No hay que menospreciar la labor de las diputaciones y en política hay que llegar a acuerdos porque las cosas tienen que ser posibles. Sigo manteniendo mi idea racional sobre el asunto pero en la política tienes que procesar, cambiar las cosas, no ir a máximos siempre. Eso es en lo que está la política española, por eso está la gente metida en una trinchera. Somos gente que cree en el acuerdo, en la racionalidad. Creo que las diputaciones ahora pueden jugar su papel pero el escenario futuro, que a mí me gustaría como político no es la Diputación, sigue sin serlo. Pero ahora es una herramienta útil. En un escenario ideal prescindir de un nivel administrativo sería lo razonable. Pero eso es un escenario futuro. Ahora lo que tenemos que hacer es llegar a acuerdos.

«En un escenario ideal y futuro se puede prescindir de las diputaciones»
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