viernes 20/5/22
la provincia no logra retener a sus hidalgos

Una Historia plagada de nobles, pero pocos optaron por quedarse

Sólo ocho de los centenares de títulos nobiliarios ligados a la provincia residen en León o pasan alguna temporada en sus antiguas posesiones.
Pilar-Paloma de Casanova, vigésimo quinta marquesa de Astorga.

Si bien la Historia ha deparado a la provincia una amplísima lista de personajes que fueron ennoblecidos por sus méritos (o por su cartera), no se ha producido la misma suerte para mantenerlos residiendo en León. A día de hoy, solo cuatro nobles de título están afincados en el Reino: la profesora de Derecho Rosinne Letinier y Michel (mujer de Fernando de Arbizu); el antiguo presidente de Caja Rural, como miembro del Señorío de Ordás; Carlos Velázquez Duro, del marquesado de Santa María de Carrizo (título pontificio concedido a la familia González-Regueral) y Cristóbal Halffter, casado con la difunta marquesa de Villafranca.

También se podrían incluir porque pasan temporadas en la provincia a otros cuatro. La primera, Pilar-Paloma de Casanova, vigésimo quinta marquesa de Astorga, que restauró el torreón medieval de Turienzo de los Caballeros y reserva 15 días del verano para disfrutarlos en León, con su marido, Francisco López Becerra. Como ella, al conde de Gaviria, Francisco de Cadenas, le gusta regresar varias veces al año a la ciudad. El hogar de su juventud —hoy vive en Madrid— se situaba en pleno Barrio Húmedo, es la casona que alberga el Colegio Oficial de Arquitectos.

Licenciado en Derecho, ha trabajado medio siglo en la Asociación de Hidalgos que en su día fundaran su tío y su padre. Ahora, ya jubilado, sigue cultivando su afición de indagar en los linajes españoles, especialmente los del viejo Reino.

Se puede encontrar a los herederos del marqués de Casa Jiménez (título concedido a fines del siglo XIX a un político), que pasaban temporadas en el Coto de Rozuela (Chozas de Abajo), con sus parientes Eguiagaray Martínez de Mata. La casa se vendió y ha sido reemplazada por los depósitos de CLH.

Según el historiador Alejandro Valderas, el motivo de tanta fuga de nobles se sitúa en que «su trabajo y su mucha o poca fortuna les ha llevado a emigrar». La familias Hidalgo de Cisneros, Autrán (marqueses de Esteva de las Delicias), los Villaboa, el conde de Catres, el de Peñarramiro, los marqueses de Valderas, los de Jaureguízar... se implicaron en la provincia con fundaciones docentes, restauraciones de iglesias y cesiones de castillos, como el que hizo el conde de Valencia de don Juan al ayuntamiento.

Valderas también recuerda que el actual monarca Felipe VI es descendiente de los reyes de León, a cuya familia se agregaron por vía lateral otras casas reinantes como la de Aragón o Jerusalén. Precisa que no existe casa real de Castilla, ya que sus reyes procedían de León. El historiador indica que desde la Edad Media existe un protocolo explícito para los miembros de la casa real española cuando visitan o ejercen en sus diversos reinos. El protocolo se redujo mucho con los Borbones hasta que se recuperó con Alfonso XIII. Algunos de los títulos honoríficos, como el de Canciller Mayor del Reino de León, lo usa a veces el arzobispo de Santiago. Con Felipe VI se recuperó el color púrpura del Reino de León para las telas heráldicas y se eliminó la tela azul que los heraldistas de Franco le impusieron a Juan Carlos I.

Una Historia plagada de nobles, pero pocos optaron por quedarse